Rutas del vino fuera de Mendoza: tres destinos para descubrir bodegas en Argentina este fin de semana XXL
Más allá de los clásicos viñedos mendocinos, existen otras regiones del país que ofrecen experiencias enológicas únicas. Desde paisajes de altura hasta viñedos cerca del mar, tres destinos ideales para una escapada durante el fin de semana largo.

Aunque muchas personas asocian el vino argentino casi exclusivamente con Mendoza, en distintas provincias del país también existen rutas vitivinícolas que combinan paisajes, gastronomía y experiencias en bodegas. Desde el norte hasta la Costa Atlántica, hay destinos menos conocidos que permiten descubrir nuevos sabores.
En ese sentido, el finde XXL de principios de abril se presenta como una oportunidad ideal para conocer estos destinos y disfrutar del enoturismo en distintas regiones del país. A continuación, tres rutas del vino para explorar fuera de Mendoza.
Cafayate: vinos de altura en el norte argentino
Cafayate es uno de los destinos vitivinícolas más importantes del norte del país. Ubicado en los Valles Calchaquíes, se caracteriza por sus viñedos de altura, que superan los 1.600 metros sobre el nivel del mar.

Las condiciones climáticas, como la gran amplitud térmica, el sol intenso y el aire seco, favorecen la producción de vinos muy aromáticos. La variedad emblemática de la zona es el Torrontés, un blanco fresco y perfumado que se convirtió en símbolo de la región.
Entre las bodegas más destacadas se encuentran Bodega El Esteco, una de las más emblemáticas de la región por su historia y su finca de estilo colonial; Piattelli Vineyards, conocida por sus viñedos con vistas a los Valles Calchaquíes y su propuesta gastronómica; Bodega Nanni, referente en la producción de vinos orgánicos; y Bodega Domingo Molina, ubicada en la zona de Yacochuya y reconocida por sus vinos de altura y su Torrontés salteño.
Además de visitar bodegas, en Cafayate se pueden recorrer paisajes imponentes como la Quebrada de las Conchas y disfrutar de la gastronomía regional.
Gualeguaychú: una ruta del vino en Entre Ríos
Aunque Gualeguaychú es reconocida principalmente por su carnaval, en los últimos años también comenzó a consolidar su perfil vitivinícola. La provincia de Entre Ríos tiene una historia vinculada a la producción de vino que se remonta al siglo XIX, y actualmente algunos proyectos buscan recuperar esa tradición con bodegas de escala pequeña que ofrecen degustaciones, visitas guiadas y propuestas gastronómicas.

Las experiencias suelen incluir recorridos por los viñedos, maridajes con productos regionales y actividades al aire libre en un entorno natural que combina campo y río. Entre las bodegas más conocidas de la zona se destacan BordeRío Bodega & Viñedos, Bodega Vulliez Sermet, Viñedo Los Aromitos y Pascual Toso Winery, que forman parte del crecimiento de la actividad vitivinícola en la región.

Chapadmalal: viñedos cerca del mar
En la costa bonaerense, Chapadmalal se posicionó en los últimos años como una de las regiones vitivinícolas emergentes del país. Muy cerca de Mar del Plata, los viñedos crecen bajo la influencia directa del clima marítimo.
Los vientos del océano y las temperaturas moderadas generan condiciones particulares que favorecen la producción de vinos frescos, con buena acidez y perfiles distintos a los de las regiones vitivinícolas tradicionales. Muchas bodegas de la zona ofrecen degustaciones, recorridos por los viñedos y experiencias gastronómicas con vista al paisaje rural cercano al mar.

Uno de los proyectos más representativos es Costa & Pampa, inaugurado en 2015 por la bodega Trapiche. Este emprendimiento se convirtió en la primera bodega del país con clara influencia oceánica, ubicada a pocos minutos del mar.
La brisa salina, la humedad costera y los suelos ondulados crean un entorno ideal para variedades de ciclo corto como Albariño, Riesling, Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Estas uvas se cultivan sin riego artificial y dan origen a vinos con gran frescura y perfiles aromáticos muy marcados.

Estas rutas demuestran que el mapa del vino argentino sigue expandiéndose más allá de las regiones tradicionales. Explorar destinos como Cafayate, Gualeguaychú o Chapadmalal permite combinar turismo, gastronomía y paisajes únicos, mientras se descubren nuevos estilos de vinos producidos en distintos puntos del país.



















