Aluminé y el ritual que emociona a la Patagonia: por qué todo un pueblo planta un pehuén antes de su gran fiesta
Un ritual ancestral y comunitario marca cada año el inicio de la Fiesta del Pehuén en Aluminé: la plantación de un pehuén, un gesto cargado de memoria, identidad y compromiso con la naturaleza que reúne a todo el pueblo en una ceremonia mapuche llena de simbolismo.

En el corazón de la cordillera neuquina existe un ritual tan simple como poderoso, capaz de unir memoria, identidad y futuro en un mismo gesto. Ocurre en Aluminé, donde cada año el pueblo se reúne para plantar un pehuén, la araucaria milenaria de la región, como acto comunitario que marca el inicio espiritual de la Fiesta Nacional del Pehuén.
A primera vista puede parecer una actividad simbólica, pero para los habitantes del lugar significa mucho más. Es un compromiso con el territorio, un tributo a la naturaleza y una forma de asegurar que la historia que los precede siga viva por generaciones. El pehuén crece apenas unos centímetros al año, pero puede vivir mil años o más. Plantarlo es, entonces, dejar un testimonio que perdurará largamente en el tiempo.

Un árbol que es identidad, memoria y promesa
La directora de Patrimonio Cultural de Aluminé, María Ñancucheo, lo explica de manera clara: plantar un pehuén no es plantar un árbol, sino asumir un compromiso. La ceremonia incluye un tayil, un canto ancestral conducido por una pillan kuse del Consejo Zonal Pehuenche, que le da al acto un profundo significado cultural y espiritual.
Este ritual no es un simple prólogo a la fiesta: es su verdadera inauguración. En el departamento conviven ocho comunidades mapuches que mantienen con el pehuén un vínculo que atraviesa la vida espiritual, la alimentación y la identidad cultural. Por eso la ceremonia es organizada por ellas, y el municipio se suma acompañando el proceso.
Un detalle curioso y esencial es que los pehuenes nunca se plantan solos, sino de a dos. Para la cosmovisión mapuche, todo ser vivo necesita compañía; nada debe quedar aislado. Ese gesto vuelve aún más emotivo el momento: cada árbol tiene su par, su compañero de vida.
Un ritual que abre una fiesta única en la Patagonia
La Fiesta Nacional del Pehuén convoca cada año a turistas y residentes para celebrar al árbol sagrado de la cordillera. Pero lo que verdaderamente distingue a este evento es que empieza lejos de escenarios, luces o músicos. Comienza rodeando un pequeño hoyo en la tierra, en silencio y con respeto, mientras toda la comunidad participa del acto de plantar vida nueva.
El pehuén ha sido parte del paisaje neuquino desde antes de la existencia de rutas y fronteras. Ha acompañado generaciones enteras, y hoy sigue siendo un símbolo que conecta pasado, presente y futuro. Por eso este gesto inicial —tan humilde y tan cargado de sentido— se convirtió en el corazón de la celebración.

El valor de la semilla: herencia ancestral y vínculo territorial
Para las comunidades, las semillas del pehuén tienen un valor que trasciende lo alimenticio. Son memoria ancestral, un puente con los antepasados y una forma de conectarse con la tierra que los sostiene desde hace siglos. El árbol ha dado alimento, sombra y compañía a quienes habitan la región, y la ceremonia es una manera de honrar ese largo vínculo.
El acto también funciona como recordatorio: plantar un pehuén es cuidar el entorno y comprometerse con la biodiversidad. En tiempos donde el cambio climático amenaza bosques y ecosistemas, esta ceremonia adquiere un nuevo significado, más vigente que nunca.
Un atractivo imperdible para viajeros y amantes de las culturas originarias
Quienes visitan Aluminé durante estos días descubren un ritual emocionante, auténtico y lleno de simbolismos. No es un espectáculo: es una invitación a participar, a sentirse parte de una comunidad que reconoce en su entorno natural un elemento fundamental de su identidad.
El acto de plantar un pehuén se ha convertido en una experiencia única en la Patagonia, una que combina espiritualidad, historia y sentido de comunidad. Y es, sin dudas, uno de los momentos más esperados por quienes conocen la verdadera esencia de la Fiesta del Pehuén.



















