El Palacio de Buckingham expone los vestidos más icónicos de la Reina Isabel II: un vistazo a su guardarropas en una muestra única
Se exhiben 300 prendas usadas por la longeva monarca. Desde su traje de bautismo, el vestido de dama de honor y el conjunto que lució en la boda de la princesa Margarita.

Bajo el título de “Queen Elizabeth II: Her Life in Style”, una exposición reúne en Londres alrededor de 200 piezas que usó la reina Isabel II de Reino Unido a lo largo de su vida, entre ellas los vestidos de novia y de coronación, en un homenaje que coincide con el año en el que la soberana habría cumplido 100.
Los curadores armaron una exposición histórica sobre el estilo de la reina británica, cuya apertura se acaba de producir en The King’s Gallery del Palacio de Buckingham y ofrece un recorrido por 10 décadas de su vida, desde su infancia hasta su reinado, mostrando cómo evolucionó su estilo desde sus años como princesa hasta convertirse en una de las figuras más reconocibles del mundo.
La exposición reúne prendas de vestir, joyas y accesorios que formaron parte del guardarropa de la monarca. Muchas de estas piezas se mostrarán por primera vez al público, lo que convierte a la exposición en una oportunidad única para descubrir la historia de la moda de la longeva reina. Además incluye bocetos originales, muestras de tejidos y correspondencia manuscrita que hasta ahora no había visto el público.

Estos documentos revelan el proceso creativo que había detrás de la elaboración de los trajes que la reina lucía en algunos de los momentos más importantes de su vida pública.
El vestuario como gesto de diplomacia
Loa propuesta también arroja luz sobre la participación de la monarca en el diseño de su propio vestuario, mostrando cómo era definitoria en las decisiones relacionadas con la preparación de sus atuendos para eventos históricos. Con esta exposición, el Palacio de Buckingham rinde homenaje al legado cultural y estético de Isabel II, cuya imagen pública y estilo se convirtieron en parte fundamental de la historia contemporánea del Reino Unido.
Entre los elementos más destacados se incluyen su traje de bautismo, el vestido de dama de honor y el conjunto que lució en la boda de la princesa Margarita. En el lugar de la exposición se suceden vestidos tubo resplandecientes de lentejuelas y conjuntos vaporosos de colores vivos, típicos de los años ’60. También se pueden admirar espectaculares vestidos de noche salidos del taller del maestro español Cristóbal Balenciaga, atuendos que llevó durante sus embarazos, así como sus uniformes militares de la Segunda Guerra Mundial.

“Se ha querido rendir homenaje a su estilo, pero también a la moda y a los creadores británicos”, subraya Caroline de Guitaut, curadora de la exposición, quien revela haber seleccionado piezas de un total de 4.000 para organizarla. Por encima de todo, ponen de relieve una faceta imprescindible del guardarropa real: sus objetivos políticos. O cómo el arte de vestirse puede servir al de la diplomacia.
El vestido de su coronación es la ilustración perfecta. Está adornado con las flores oficiales de Reino Unido (la rosa para Inglaterra, el puerro para Gales y el cardo escocés), así como con los símbolos florales de los países de la Commonwealth. Como un hilo conductor, esta dimensión diplomática de su guardarropa marcará todo el reinado de Isabel II, de una duración récord de 70 años.

En 1954, durante una gira por Australia, lució una estola amarilla delicadamente bordada con mimosa -o más precisamente acacia pycnantha- dorada, la flor nacional del país. “Era la reina indiscutible de la diplomacia en la indumentaria”, afirmó De Guitaut. Su objetivo era “mostrar su respeto por el país al que viajaba”, añade la curadora, quien recuerda que las visitas tenían lugar por recomendación del gobierno británico, para desarrollar relaciones diplomáticas. A Isabel II, “desde muy joven, le enseñaron cuál era su papel y cómo vestirse”, comentó la historiadora Lisa Hackett.
Así se puede ver el boceto de un vestido de noche destinado a un viaje oficial a India y Pakistán de 1961, en el cual Isabel II escribió a mano que lo quería confeccionado en “satén amarillo”, color símbolo de salud y prosperidad en esa región. Esta pieza forma parte de aproximadamente unas 300 prendas presentadas que el público puede ver desde hoy en la Royal Collection Trust, pagando 22 libras la admisión a The King’s Gallery. La exhibición estará disponible diariamente hasta el 18 de octubre de 2026. Los tickests para abril ya están agotados.


















