Calor extremo en Buenos Aires: qué fenómenos meteorológicos se esperan para diciembre 2025 y el resto del verano
Un fenómeno volverá a influir en el clima de Buenos Aires con temperaturas más elevadas, precipitaciones por debajo de lo normal y un aumento en la probabilidad de eventos de calor extremo. Qué se espera para el trimestre y cuáles son los principales riesgos asociados.

Aunque el calor se hizo esperar, finalmente se afianza con fuerza y, según las proyecciones, podría mantenerse con intensidad durante los próximos tres meses. Así lo indica el más reciente Pronóstico Climático Trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que anticipa que numerosas regiones del país registrarán entre un 40% y un 50% más de temperatura respecto de los valores que se consideran normales.
En diálogo con Infobae, Maximiliano Vita, vocero del SMN, explicó que estas proyecciones están estrechamente vinculadas a la influencia del fenómeno La Niña.

“Para lo que sería el trimestre de verano, nosotros veríamos que estaríamos dominados por las condiciones meteorológicas de La Niña, que puede traer un déficit de precipitación en todo lo que sería la zona del noroeste argentino. Sin embargo, podemos tener precipitaciones por encima de lo normal en lo que sería la parte del noroeste argentino”, afirmó.
Este impacto diferenciado es una característica habitual de La Niña y se extiende también al comportamiento térmico. Sobre ello, Vita agregó: “Esperaríamos tener anomalías de temperatura por encima de lo normal, o a las condiciones normales para ese trimestre”.
Según el informe, diez provincias presentan probabilidades cercanas al 50% de registrar valores superiores a la media, mientras que en otras, como Mendoza, San Juan o la Ciudad de Buenos Aires, el aumento de temperatura podría oscilar entre el 40% y el 45%.

¿En qué consiste el fenómeno “La Niña” y cómo afecta a Buenos Aires?
El fenómeno La Niña es una fase del ciclo climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que provoca cambios importantes en la atmósfera y en el comportamiento del clima a nivel global. Ocurre cuando las temperaturas del agua del océano Pacífico ecuatorial se enfrían por debajo de lo normal durante varios meses.
La Niña se desarrolla cuando los vientos alisios, es decir, corrientes de aire que soplan de este a oeste sobre el Pacífico, se fortalecen. Este aumento del viento arrastra agua cálida hacia Asia y permite que suba agua fría desde las profundidades frente a las costas de Sudamérica. El resultado: el Pacífico central y oriental se enfría más de lo habitual.

En Argentina, La Niña suele asociarse con:
- Menos lluvias en el Litoral, la región pampeana y parte del centro del país.
- Mayor frecuencia de olas de calor, porque el aire más seco favorece temperaturas extremas.
- Mayor riesgo de incendios en áreas con vegetación seca.
- Precipitaciones por encima de lo normal en sectores del NOA, dependiendo de la intensidad del fenómeno.
Su duración generalmente se extiende entre 9 y 12 meses, aunque algunas veces puede persistir por más de un año. Suele alternarse con su fase opuesta, El Niño, que provoca un calentamiento del Pacífico y efectos climáticos opuestos.
El SMN detalla que el informe se basa en la integración de modelos globales, estadísticas nacionales y el análisis de variables oceánicas y atmosféricas.

Si bien estas proyecciones ofrecen una perspectiva general, el organismo subraya que no permiten anticipar eventos aislados como olas de calor o precipitaciones intensas. Por este motivo, insiste en la importancia de complementar esta información con los pronósticos diarios y el sistema de alertas tempranas.
Con este escenario, Buenos Aires se prepara para un verano donde las altas temperaturas serán protagonistas y donde las lluvias podrían mostrar variaciones en relación con años anteriores. Un trimestre clave que, una vez más, estará influenciado por el comportamiento del Pacífico y por las dinámicas propias de La Niña, un fenómeno que continúa demostrando su capacidad para modificar profundamente el clima regional.











