Se despide una conocida marca de alfajores y dulces después de 30 años: cuándo cierra definitivamente
La emblemática marca regional anunció su cierre definitivo, aunque sus dueños dejaron abierta la posibilidad de que otra persona continúe con el legado.

La reconocida marca de dulces, alfajores y colaciones La Palia anunció su cierre definitivo tras tres décadas de trayectoria. Mediante un comunicado, la empresa comunicó la decisión en sus redes sociales oficiales, señalando que la coyuntura macroeconómica del país y la imposibilidad de sostener la producción con los estándares de calidad que los caracterizan desde hace 30 años.
Sin embargo, los dueños dejaron abierta la posibilidad de venta para quien desee asumir el control de la firma. La noticia generó un impacto entre sus clientes y proveedores, ya que se había consolidado como destino obligado en la ciudad de Córdoba. Su cierre está previsto para el próximo 28 de febrero de 2026.

En un comunicado dirigido a clientes, amigos y familiares, los responsables de la marca explicaron los motivos del cierre. Lejos de conflictos internos, apuntaron a las dificultades que impone el contexto económico actual. “Frente al complejo panorama que atraviesa la economía de nuestro país y los constantes cambios que dificultan enormemente poder trabajar con un horizonte claro, hemos tomado la difícil decisión de cerrar esta hermosa empresa que comenzó hace 30 años”, expresó la firma.
Los dueños remarcaron que la realidad económica, especialmente para quienes emprenden y producen, hizo inviable la continuidad del proyecto a largo plazo. La empresa agradeció profundamente a quienes formaron parte de su historia, desde el personal hasta los clientes que confiaron en la marca durante décadas.
“Ojalá que algún día existan condiciones más previsibles y favorables para quienes trabajan y apuestan por este país”, concluyeron, dejando un mensaje que resuena en el sector pyme local.

La historia de La Paila, la casa de alfajores más famosa de Córdoba
La Paila nació en 1992, impulsada por “Coni” González. Una mujer recién separada y con cinco hijos a cargo, que comenzó a elaborar dulces tradicionales en el quincho de su casa, rescatando recetas de su infancia y adaptándolas al paladar local.
Lo que empezó con ventas a familiares y una distribución “a pulmón” en localidades como Jesús María y Río Seco, creció gracias al boca en boca. Con el tiempo, la marca se expandió: tuvieron locales en importantes centros comerciales, remodelaron su hogar para ampliar la producción y llegaron a emplear hasta 15 personas en sus picos de actividad. Sin embargo, hoy es hora de cerrar las puertas de la producción de alfajores regionales.


















