Efecto Medio Oriente: la proyección del Gobierno para poder importar gas en barco durante el invierno de 2026
La tensión en Medio Oriente disparó el valor del gas un 45% y planteó un escenario complejo para su abastecimiento durante el invierno en Argentina. El Gobierno ratificó el llamado a licitación para que el sector privado asuma la importación de GNL, un negocio que el Estado busca delegar tras casi dos décadas de gestión pública.

El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente está repercutiendo con fuerza en el mercado energético global, impulsando el valor del petróleo a sus niveles más altos en 30 meses y traccionando al alza el precio del gas. Para Argentina, este escenario presenta una dualidad compleja de cara al invierno de 2026.
Por una parte, el incremento de precios internacionales favorece el potencial exportador de crudo. Sin embargo, este fenómeno ejerce una presión directa sobre los valores de los combustibles en el surtidor local y pone en riesgo una de las metas centrales del Ejecutivo: delegar en el sector privado la importación de Gas Natural Licuado (GNL) -proceso que el Estado centraliza desde 2008- para abastecer la demanda durante el invierno de 2026.

El plan para privatizar la importación de GNL en medio de la tensión en Medio Oriente
La Secretaría de Energía facultó a la compañía estatal Enarsa para iniciar una licitación que permita a empresas privadas concursar por este negocio. La hoja de ruta oficial busca que un operador privado gestione la compra, regasificación y venta de gas importado hasta el año 2027.
“El objetivo es garantizar el suministro cuando más se necesita, ordenar la formación de precios a través de competencia y avanzar en un mercado más transparente, donde el Estado deje de actuar como operador y se enfoque en asegurar reglas y control para el funcionamiento del sistema”, indicaron desde el área de Energía.
A pesar de que el valor del GNL ha experimentado un incremento del 45% debido a la guerra, el Gobierno ratificó el rumbo. El pasado 4 de marzo, Enarsa difundió los pliegos del concurso nacional e internacional, cuya apertura de ofertas está programada para el próximo 6 de abril.
Aunque el desarrollo de Vaca Muerta y la expansión del gasoducto Perito Moreno (anteriormente denominado Néstor Kirchner) redujeron la dependencia externa, el GNL importado sigue siendo un recurso indispensable para cubrir los picos de consumo durante el invierno. El principal reto será evitar cortes que afecten a las industrias y estaciones de GNC, como ocurrió en periodos críticos de 2024.
En el sector privado analizan con cautela las condiciones del pliego. La incertidumbre radica en los márgenes de rentabilidad, es decir, el costo de adquisición en un mercado global volátil frente al precio de venta interno. Para mitigar distorsiones, la Secretaría de Energía fijó un tope máximo al valor del gas regasificado y otorgó a Enarsa la facultad de “intervenir de forma transitoria para evitar cualquier riesgo de faltantes” si el proceso licitatorio no prospera.
La magnitud de la importación anual muestra una tendencia levemente decreciente: de los 30 buques adquiridos en 2023, se pasó a 28 en 2024 y a 27 barcos contratados por Enarsa en la temporada 2025. Al respecto, Juan Bosch, titular de SAESA, habló con TN y dijo: “La efectiva importación de GNL depende en gran medida de las temperaturas que se registren. A inviernos templados menor consumo, a inviernos crudos mayor consumo e importación“.
















