En este local funcionó la sastrería The Brighton
En este local funcionó la sastrería The Brighton Foto: Instagram @vivamosba

El microcentro porteño acaba de perder a uno de sus símbolos más elegantes y tradicionales. The New Brighton, el restaurante y bar notable que durante décadas fue punto de encuentro de empresarios, políticos, turistas y celebridades, fue declarado en quiebra, según informó el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 3. La decisión, fechada el 27 de febrero, se conoció públicamente tras la publicación del edicto en el Boletín Oficial días después.

La noticia impacta en pleno contexto de crisis gastronómica y de transformación del microcentro, un área aún golpeada por la pandemia y la caída del flujo laboral. Aunque The New Brighton había logrado reabrir luego del confinamiento y resistir un tiempo, esta vez no pudo sostenerse frente a un escenario económico cada vez más adverso.

: The New Brighton Foto: Instagram @vivamosba

Un ícono porteño con más de un siglo de historia

Fundado originalmente en 1908, el local funcionó durante casi siete décadas como The Brighton, una reconocida sastrería británica que atendía a la elite anglo-argentina. Recién más tarde se transformó en el restaurante que logró consolidarse como un emblema del estilo inglés en Buenos Aires. Sus salones, boiserie de cedro, insignias del Príncipe de Gales y la mística de otros tiempos lo convirtieron en Sitio de Interés Cultural, una distinción que garantiza la preservación de su mobiliario y estética original.

Detrás de su impronta también está la huella del legendario cocinero Gato Dumas, quien gerenció el local cuando todavía funcionaba Clark’s, aportando un toque de autor que marcaría el rumbo gastronómico de los años 80.

Con su clásica barra de madera tallada y mesas con mantel, The New Brighton fue durante años el gran bistró de la City, un espacio donde se mezclaban almuerzos ejecutivos, reuniones informales y turistas en busca de un ambiente auténtico.

El lugar era tan bello que sorprendió al mismísimo príncipe de Gales Foto: Instagram @vivamosba

Por qué quebró uno de los bares más emblemáticos de la Ciudad

La resolución judicial no solo confirma la quiebra, sino que también designa a Nancy Edith Contreras como síndico del proceso. Se fijó además el 24 de abril como fecha límite para que los acreedores presenten sus solicitudes de verificación de créditos; el 9 de junio se conocerá el informe individual y el 7 de agosto se publicará el informe general.

Aunque la causa puntual informa el cierre del establecimiento, el trasfondo refleja una problemática mayor: la crisis que atraviesan los bares notables porteños. En los últimos años, varios locales con valor patrimonial cerraron o entraron en emergencia financiera. Ejemplos recientes incluyen La Paz, que bajó la persiana, y el Café Petit Colón, que continúa en alerta económica.

La combinación de menor circulación en el microcentro, costos crecientes, caída del consumo y dificultades para sostener grandes estructuras históricas generó un escenario crítico. Para The New Brighton, cuyo mantenimiento demandaba inversión constante, la situación fue insostenible.

El cierre deja un vacío en la memoria afectiva de la Ciudad

Catalogarlo solo como “bar notable” sería una simplificación. The New Brighton era un espacio que sintetizaba más de 100 años de historia: desde la aristocracia británica que vestía trajes a medida hasta la modernidad empresarial de la City. Allí se respiraba un clima único, mezcla de elegancia europea y tradición porteña.

A lo largo del tiempo recibió a figuras del deporte, la política, el espectáculo, así como empleados de oficina que encontraban en sus salones un momento de lujo cotidiano.

Su quiebra no solo implica la desaparición de un negocio, sino también la pérdida de un fragmento esencial de la identidad cultural del microcentro.

Qué puede pasar ahora con el local histórico

Como sucede con otros sitios protegidos, el inmueble conserva su declaración de interés cultural, lo que garantiza que su diseño interior no podrá ser alterado. Sin embargo, el futuro del espacio —si reabrirá como restaurante, si será adquirido por nuevos dueños o si será destinado a otro tipo de actividad— aún es incierto.

El cierre abre la puerta a posibles inversores interesados en rescatar un ícono, aunque el desafío de mantenerlo sigue siendo enorme.