Cambian el mapa y sus conexiones: las 3 obras de infraestructura más importantes de Sudamérica
Desde corredores bioceánicos que redefinen el comercio regional hasta obras sanitarias y puentes colgantes de escala continental, estos proyectos no solo transforman la infraestructura de Sudamérica, sino que también marcan un antes y un después en su desarrollo económico, ambiental y social.

Sudamérica es una región con un potencial enorme y gran cantidad de obras de infraestructura que unen sitios y le dan un diferencial en cuanto a su poderío cultural y funcional.
En ese sentido, hay varias obras de infraestructura notables en estas latitudes, las cuales merecen el reconocimiento por ser transformadoras.
Las 3 megaobras de Sudamérica que cambian la región
El Corredor Bioceánico Vial
Se lo considera una de las obras de infraestructura más estratégicas y ambiciosas de Sudamérica; está diseñado para conectar los puertos del océano Atlántico en Brasil con los del Pacífico, en Chile. Atravesando Paraguay y Argentina. La idea de este puente es que se reduzcan significativamente los tiempos y costos logísticos, lo que también facilitaría el comercio con otros continentes.

Se lo conoce al mismo tiempo como “un canal de Panamá por tierra”, por lo que buscará transformar la logística del Cono Sur. Tendrá una extensión de 3.500 kilómetros.
Sistema Riachuelo
Consiste en una obra de ingeniería sanitaria estructural en Argentina, que se considera como la mayor ampliación del sistema cloacal desde 1945. El fin de la misma es sanear la cuenca Matanza-Riachuelo, una de las más contaminadas, lo que podría beneficiar a más de 4 millones de habitantes, al evitar el vertido de residuos cloacales hacia el río.
Consta de más de 40 kilómetros de túneles, que incluyen un colector principal, una planta de pretratamiento en Dock Sud y un emisario final en el Río de la Plata. La obra, financiada por el Banco Mundial con una inversión de 1.200 millones de dólares, es una obra fundamental para el saneamiento de la zona.

Puente Chacao, en Chile
Es un megaproyecto de ingeniería en Chile que conectará la Isla Grande de Chiloé con el continente. Se estima que estará inaugurado para el 2028 y se convertirá en el puente colgante más largo de Latinoamérica con 2.75 kilómetros de longitud.

Esta obra busca mejorar la conectividad y reducir el cruce a tan solo unos minutos en comparación con el ferry. Entre sus características, estará diseñado para soportar condiciones climáticas extremas, como viento, fuertes corrientes marinas y alta sismicidad.
Se estima que la obra esté finalizada e inaugurada para el 2028, pese a que ha sufrido varios retrasos. El proyecto tiene un costo superior a los 700 mil millones de pesos chilenos y busca impulsar la economía y conectividad turística y social de la isla.

















