Una empresa argentina que combate el arsénico en el agua construirá una fábrica en Cañuelas para quintuplicar su producción
A comienzos de 2026, General Water Company comenzó la construcción de una nave industrial de 3.600 metros cuadrados cubiertos en un terreno de 5.000, donde funcionarán áreas de producción, depósitos y oficinas. Demandará una inversión cercana a los 3,5 millones de dólares.

El Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) difunde desde hace varios años un mapa nacional del arsénico que advierte sobre la fuerte presencia de este metaloide tóxico en el agua subterránea de distintas regiones del país. Entre las zonas más afectadas aparece la provincia de Buenos Aires, donde el acceso a agua segura continúa siendo un desafío sanitario para miles de personas.
Frente a esta problemática, los primos Pablo Martelli y Juan Manuel Martelli, oriundos de Carhué, comenzaron a investigar posibles soluciones. Tras varios años de trabajo lograron desarrollar un sistema capaz de reducir más del 99% del arsénico presente en el agua destinada al consumo humano.

El proyecto comenzó de manera artesanal: una pequeña fábrica de filtros de ósmosis inversa instalada en un garaje de Carhué. Con el tiempo, ese emprendimiento se transformó en General Water Company (GWC), una empresa que hoy opera en distintas provincias argentinas y también en Perú, con planes de expansión hacia otros países de la región.
Los pilares del crecimiento de General Water Company
La compañía estructuró su crecimiento a partir de tres unidades de negocio: una orientada al tratamiento de agua para grandes industrias; otra dirigida a pequeñas y medianas empresas, especialmente del sector alimenticio; y una tercera enfocada en usuarios particulares, a través de la marca Hidrolit.

Con una planta ubicada en La Plata, Hidrolit fue una de las primeras firmas del país en ofrecer soluciones específicas frente al problema del arsénico, considerado un tema de salud pública que durante años recibió escasa atención. Ese compromiso con el impacto social y ambiental le permitió a la empresa obtener la certificación de Sistema B, una distinción que en la Argentina alcanzaron unas 270 compañías.
En paralelo al crecimiento del negocio, la firma avanzó con nuevas inversiones. A fines de 2024, la familia Martelli adquirió un predio en el Parque Industrial Cañuelas. Durante 2025 completaron los trámites administrativos y, a comienzos de 2026, iniciaron la construcción de una nave industrial de 3.600 metros cuadrados cubiertos en un terreno de 5.000, donde funcionarán áreas de producción, depósitos y oficinas.
La nueva fábrica “anti arsénico” en Cañuelas costará 3,5 millones de dólares
La nueva fábrica demandará una inversión cercana a los 3,5 millones de dólares y permitirá quintuplicar la capacidad productiva de General Water, con el objetivo de abastecer nuevos mercados a partir de 2026. Entre los planes también figura la incorporación de maquinaria mecatrónica e inyectoras plásticas para fabricar en el país componentes que actualmente se importan.

Otro de los desafíos que enfrenta hoy la industria del agua es la creciente preocupación por los microplásticos que se acumulan en el organismo humano. En ese contexto, la tecnología desarrollada por Hidrolit (basada en procesos de ósmosis inversa, ultrafiltración y carbón activado) permite obtener agua libre de este tipo de partículas.
En paralelo, la empresa impulsa iniciativas vinculadas al consumo responsable, como el desarrollo de las botellas reutilizables Chill de acero inoxidable, con el objetivo de reducir la dependencia de envases descartables de plástico PET y promover hábitos más sostenibles.


















