Una potencia asiática demostró su poderío aéreo: las dos nuevas versiones del caza furtivo J-20
En el 15° aniversario del primer vuelo del J-20, la Fuerza Aérea de un país de Asia reveló detalles del J-20A, una versión mejorada del modelo original, y del J-20S, el primer caza furtivo biplaza del mundo, con capacidades avanzadas de combate y control de drones.

La Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China, en el marco del 15° aniversario del vuelo inaugural del J-20 y para dar cuenta de su poderío aéreo, dio a conocer nuevos detalles sobre dos versiones actualizadas de su principal caza furtivo: el J-20A y el J-20S.
Ya fueron presentadas, ambas aeronaves, públicamente durante las celebraciones por el Día de la Victoria de China, que tuvo lugar en septiembre del año pasado. En ese momento, se las pudo ver volando en formación durante el desfile aéreo oficial.
Características del nuevo caza furtivo de China, el J-20A
El J-20A debe ser considerado una evolución directa del modelo original. Entre las principales modificaciones se destaca una sección elevada en la unión entre la parte trasera de la cabina y el fuselaje, diseñada para optimizar el flujo de aire y reducir la resistencia aerodinámica.
Este cambio permitiría mejorar el desempeño del caza en vuelo supersónico, uno de los puntos clave para las operaciones de superioridad aérea.
Además, este nuevo espacio estructural podría ser aprovechado para la instalación de sistemas adicionales o incluso de un depósito extra de combustible, lo que se traduciría en un mayor alcance operativo. Otra mejora relevante es el reposicionamiento de la cabina, que ahora tendría una mayor altura, otorgando al piloto un campo de visión ampliado y mejores condiciones para el combate aéreo moderno.
El J-20S de China, el primer caza furtivo biplaza del mundo
Por su parte, el J-20S representa un desarrollo particularmente significativo. La Fuerza Aérea china lo presentó como el primer caza furtivo biplaza del mundo, concebido no solo para el combate aéreo a media y larga distancia, sino también para misiones de ataque preciso contra objetivos terrestres y navales. La incorporación de un segundo tripulante permitiría una mejor gestión de sistemas complejos, especialmente en escenarios de alta intensidad.
En ese sentido, se indicó que el J-20S cuenta con nuevos sistemas de guerra electrónica y capacidades avanzadas para operar junto a plataformas no tripuladas. El avión estaría preparado para actuar como un nodo de mando y control aéreo, coordinando drones de combate o reconocimiento gracias a la presencia de un segundo piloto dedicado a estas tareas.
En ambos casos, analistas chinos señalan que estas mejoras estructurales y operativas vendrían acompañadas por avances en materia de propulsión. La necesidad de mayor potencia llevó al desarrollo de los motores WS-15, de producción nacional. En diciembre pasado ya se habían difundido imágenes de un J-20A realizando pruebas de vuelo equipado con este nuevo propulsor, que ofrecería prestaciones notablemente superiores a las de los WS-10 actuales y a los Saturn AL-31 de origen ruso utilizados inicialmente.
Este proceso de modernización no se detendría aquí. De acuerdo con medios estatales chinos, las variantes del J-20 continuarán recibiendo actualizaciones para ampliar sus capacidades de combate, incluso mientras China avanza en el desarrollo de plataformas de sexta generación, como los cazabombarderos J-36 de Chengdu y los cazas J-50 de Shenyang, además de un tercer modelo aún no identificado.









