Consejo de Paz: los requisitos para ser miembro permanente y los países que desafían a la ONU
Aunque la junta se concibió originalmente como un pequeño grupo de líderes mundiales que supervisarían el plan de alto el fuego en Gaza, ya se convirtió en una ambiciosa organización internacional que podría competir directamente con las Naciones Unidas.
Aunque el Consejo de Paz fue concebido inicialmente para supervisar la implementación del alto el fuego en la Franja de Gaza, Donald Trump pretende ampliar sus atribuciones y convertirla en una alternativa al Consejo de Seguridad de la ONU.
La Casa Blanca, que lleva días enviando las invitaciones, pidió una contribución de 1.000 millones de dólares para un asiento permanente en la Junta, aunque luego precisó que la aporte es de carácter voluntario.
Los líderes de Israel, Argentina y Egipto aceptaron integrarse al Consejo de Paz creado por el presidente de Estados Unidos, con el objetivo de resolver conflictos globales, una iniciativa que rechazaron Francia, Noruega y Suecia, mientras otros países invitados, como Rusia, Brasil o España, continúan analizándola. Al menos 35 de 50 jefes de Estado y de Gobierno invitados aceptaron ya formar parte del organismo, siendo la mayoría de ellos provenientes de naciones alineadas con Washington.
China indicó que “ya respondió” a la propuesta, sin aclarar su posición, aunque dio a entender que se inclina por el rechazo, al tiempo que subrayó su compromiso con la ONU como “eje” del sistema internacional.
Rusia, que mantiene negociaciones con la Casa Blanca para poner fin a la guerra en Ucrania, confirmó la invitación al presidente ruso, Vladímir Putin, y elogió las intenciones de la Junta de la Paz de Trump, aunque no precisó su respuesta.
Donald Trump, el líder del Consejo de Paz
Trump lidera la Junta de la Paz y es el único con capacidad para decidir sus integrantes y ejercer veto, un cargo que podría mantener incluso tras concluir su mandato presidencial.
El republicano nombró a un comité ejecutivo para la Junta formado por personas de su confianza: el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio; el enviado especial para Gaza, Steve Witkoff; su yerno Jared Kushner; el ex primer ministro británico Tony Blair; el director de Apollo Global Management, Marc Rowan; Robert Gabriel, asesor de Trump; y el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga.
El mandatario afirmó que el Consejo “podría” reemplazar a Naciones Unidas, aunque agregó que le gustaría que la ONU siguiera existiendo por su “gran potencial”.
La ONU, en la mira del Consejo de la Paz
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que la junta de paz en Gaza es, por ahora, “amorfa”, y subrayó que la respalda “estrictamente” para su labor en la Franja.
El político portugués también aseguró que a la ONU “no le preocupan otras organizaciones” y recalcó que durante sus 80 años de existencia hubo numerosas entidades que coexistieron con las Naciones Unidas.
Esta posición se contrapone a la postura de Francia, Noruega y Suecia, que rechazaron abiertamente incorporarse a la Junta al considerar que el organismo busca socavar el mandato de Naciones Unidas y el multilateralismo. En respuesta, Trump amenazó con imponer aranceles del 200% a los vinos y champanes franceses y aseguró haber perdido el respeto por Noruega, al considerar que fue decisión de su Gobierno no concederle el Nobel de la Paz 2025, pese a que la distinción la otorga un comité independiente.









