Caos total en Mali: fuerzas insurgentes atacaron su capital, mientras se contabilizan masacres de civiles y un gobierno colapsado
Se reportaron ataques de insurgentes en varias ciudades y puntos estratégicos del país. Mali atraviesa una guerra interna sin precedentes, donde la hambruna, pobreza y falta de recursos son otra arista más del infierno del lugar.

Mali comienza a ser tema de interés geopolítico en el mundo por el conflicto interno que atraviesa a finales de abril de 2026. Se plantea una fase crítica del mismo y suma inestabilidad, caracterizada por una ofensiva conjunta de gran escala lanzada por grupos yihadistas y separatistas tuareg que se enfrentan contra la junta militar gobernante y que ya ha alcanzado a la capital del país, Bamako.
¿Quiénes son los grupos yihadistas?
Los grupos yihadistas son organizaciones radicales que hacen uso de la violencia y el terrorismo para imponer una interpretación extremista del Islam. Buscan combatir a Occidente y están representados principalmente por grupos de renombre internacional, como Al-Qaeda.
Dentro de su ideología, utilizan la violencia como un deber religioso y tienen como fin último la creación de un estado islámico, al tiempo que la destrucción de la civilización occidental pasa a ser una prioridad para ellos. La imposición de su interpretación de la ley islámica es uno de los focos centrales y para ello utilizan el terrorismo, incluso ataques suicidas y operaciones militares a fin de desestabilizar gobiernos.
A menudo, estos grupos surgen del antiimperialismo occidental y del nihilismo político (corriente filosófica con Friedrich Nietzsche como su mayor exponente, donde se sostiene que la existencia humana carece de sentido o valor y niega la existencia de verdades absolutas, moralidad o un orden superior, y se entiende que la vida no tiene un valor intrínseco). Y si bien su cuna es Medio Oriente, el Sahel en África (África Sahariana y Subsahariana) pasa a ser su lugar de mayor exponente en la actualidad.
De más está decir que esta zona destaca por su inestabilidad política, extrema pobreza y la presencia de grupos sumamente armados.
¿Quiénes son los separatistas tuareg?
Los separatistas tuareg son grupos rebeldes de origen bereber (etnias autóctonas del norte de África, asentadas allí desde la antigüedad, antes incluso de la llegada de árabes y romanos) que luchan por la independencia del norte de Mali, una región conocida como Azawad, zona desértica del Sahara y con poca población.
Desde la independencia de Mali de Francia, el 20 de junio de 1960, han protagonizado varias revueltas contra los gobiernos centrales oficiales, alegando que están marginados por ellos. Su objetivo principal: la creación del estado independiente Azawad.
El principal grupo que los nuclea es el MNLA (Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad).
Tras rebeliones en diferentes años, como entre 1990-1995 y el 2012, la situación se mantiene inestable en esta región y el Ejército maliense intenta recuperar el control de la misma, sin lograrlo.
Hoy Mali atraviesa una crisis que podría ser devastadora
Este sábado 25 de abril se dieron ataques simultáneos donde insurgentes lanzaron embistes con artillería pesada y armas automáticas en diferentes puntos del país, incluyendo Bamako, en las cercanías del aeropuerto y a bases militares.
Estos mismos ataques fueron atribuidos de forma conjunta al JNIM (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, afiliado a Al-Qaeda) y al MNLA.
En ese sentido, los rebeldes separatistas informaron haber tomado el control de la ciudad estratégica de Kidal, al este del país, también en el Sahara.
Esta situación en general asfixia la economía muy castigada de Mali, dado que desde el 2025, el JNIM mantiene un bloqueo sobre las rutas de suministro, ataca camiones cisterna de combustible y demás mercancías provenientes de países vecinos como Senegal y Costa de Marfil.
El presidente de Mali, el General Assimi Goïta (gobierna al país de facto, tras un golpe de Estado llevado a cabo el 18 de agosto de 2020 y en julio del 2025, tras promulgar una nueva ley, se aseguró el resto de su mandato hasta el 2030), enfrenta un reto de estabilidad que podría acabar con su dominio.
El Gobierno de Mali y su alianza con Rusia para combatir a los insurgentes
Uno de los principales puntos del conflicto en Mali se explica con la alianza que el Gobierno de Goïta buscó al vincularse con Rusia, un pilar central de su estrategia de seguridad contra los grupos insurgentes.
Esta situación marcó una ruptura total con Francia y Occidente. Inclusive, en este mes de abril, esta cooperación viró de mercenarios privados a una presencia estatal bajo la marca “Africa Corps” (un grupo paramilitar ruso que es controlado por el Ministerio de Defensa y que opera no solo en Mali, sino también en otros países africanos), y mantiene a unos 2.500 hombres en Mali.
Si bien esta alianza Mali-Rusia ha permitido mantener a Goïta en el poder, la escalada de la violencia se ha multiplicado, al tiempo que entre 2024 y 2026 la estrategia rusa se ha vuelto más “conservadora”, lo que hizo que los grupos terroristas ganasen terreno, de allí esta situación crítica que explotó este mismo sábado.
El interés de Rusia en la región estriba en asegurarse el acceso a recursos estratégicos, como oro y minerales, y a cambio ofrecería este apoyo militar a la junta de gobierno. Hay que destacar que esta unión generó no solo la expulsión de Francia de Mali, sino también que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) abandonase este país.
Consecuencias humanitarias por la crisis en Mali
Además de ser uno de los países más pobres en la actualidad, la zona del Sahel atraviesa una violencia sumamente intensa y se ha convertido en el epicentro mundial del terrorismo yihadista y donde se contabiliza más de la mitad de las muertes globales por terrorismo en los últimos años.
También se suma la hambruna y la falta de combustibles, lo que retrasa o hace inexistentes los insumos médicos. Los precios de los bienes se ven multiplicados ante el bloqueo de carreteras clave y el suministro eléctrico también se ve perjudicado.

Entre todo este caos, se han notificado ejecuciones y abusos contra civiles, masacres generalizadas cometidas tanto por grupos yihadistas como por las fuerzas armadas del Gobierno y los aliados rusos, según Human Rights Watch.
Testigos del lugar afirman que los combates de este sábado se dieron en Bamako, pero también en otras ciudades clave, lo que acrecienta aún más la situación de extrema violencia que atraviesa Mali.
















