Una casa para habitar la naturaleza junto a su hijo
Una casa para habitar la naturaleza junto a su hijo Foto: Foto generada con IA Canal 26

En un rincón sereno de las sierras de Córdoba, lejos del ruido urbano y del ritmo acelerado de las grandes ciudades, una historia de transformación personal y conexión con la naturaleza empieza a llamar la atención. Jésica Belletti decidió dejar atrás su vida en el conurbano bonaerense para construir, con sus propias manos, una casa de barro, paja y madera. No fue solo un cambio de vivienda: fue una forma distinta de habitar el mundo, junto a su hijo y en sintonía con el entorno.

De Berazategui a Traslasierra: el rotundo cambio de vida que eligió Jésica Belletti

Durante años, Jésica vivió en Berazategui, en el sur del Gran Buenos Aires. Trabajo, responsabilidades, tiempos ajustados y una rutina que se repetía sin pausas marcaron una etapa que, con el tiempo, empezó a sentirse ajena. La necesidad de una vida más simple, más consciente y en contacto con la naturaleza se volvió cada vez más fuerte.

El destino elegido fue Traslasierra, una de las regiones más buscadas de Córdoba por quienes apuestan a un estilo de vida alternativo. Allí, entre montes nativos y caminos de tierra, Jésica encontró el lugar donde empezar de nuevo. Sin experiencia previa en construcción tradicional, pero con mucha determinación, comenzó el proyecto de su propia casa.

Bioconstrucción: cómo es el proceso para hacer una casa con materiales de la naturaleza

La bioconstrucción es una forma de edificar que prioriza materiales naturales, locales y de bajo impacto ambiental. En lugar de cemento y ladrillos industriales, se utilizan recursos como barro, paja, madera, arena y cal.

En el caso de Jésica, el proceso fue gradual y artesanal. Aprendió técnicas como el quincha y el cob, sistemas que combinan barro y fibras vegetales para dar resistencia y aislación térmica. Cada pared fue levantada a mano, respetando los tiempos del secado y las condiciones climáticas.

Jésica Belletti dejó el conurbano bonaerense y construyó con sus propias manos una casa de barro, paja y madera Foto: Infobae

Uno de los pilares de este tipo de construcción es el trabajo consciente: no se trata de levantar rápido, sino de entender cada etapa, escuchar al entorno y adaptarse a él. La casa no solo se construye sobre la tierra, sino con la tierra.

Características de la casa que construyó en las sierras de Córdoba

La vivienda que Jésica logró materializar es sencilla, funcional y en armonía con el paisaje serrano. Tiene paredes gruesas de barro que mantienen una temperatura estable tanto en invierno como en verano, techos de madera y aberturas estratégicamente ubicadas para aprovechar la luz natural.

No hay lujos tradicionales, pero sí una riqueza difícil de medir: silencio, aire puro y autonomía. La casa fue pensada para reducir el consumo energético, recolectar agua de lluvia y convivir con el entorno sin alterarlo.

Cada rincón refleja el esfuerzo y el aprendizaje del proceso. Más que una casa, es un espacio construido con sentido, donde cada decisión tuvo un porqué.

“Era la vida que estaba buscando”: la reflexión de una mujer que construyó una casa con sus propias manos

“Era la vida que estaba buscando”, resume Jésica cuando piensa en el camino recorrido. La bioconstrucción no solo le permitió levantar un hogar, sino también redefinir prioridades, educar a su hijo en un entorno natural y recuperar una relación más directa con el tiempo y el trabajo manual.

Una historia de cambio profundo y vida consciente en las sierras de Córdoba Foto: Infobae

Su historia se replica cada vez más en distintos puntos del país: personas que dejan la ciudad para apostar por una vida más simple, sustentable y alineada con sus valores. En las sierras de Córdoba, la casa de barro de Jésica no es solo una vivienda: es el testimonio de que otro modo de vivir es posible.