El mundo oculto bajo las mareas en Tierra del Fuego: el ecosistema marino que estudia la ciencia argentina.
El mundo oculto bajo las mareas en Tierra del Fuego: el ecosistema marino que estudia la ciencia argentina. Foto: Instagram / criticasurtdf.

En el extremo sur de la Argentina, una reciente investigación científica puso en el centro de la escena a un ecosistema tan desconocido como fundamental: los llamados “bosques fantasmas” de Tierra del Fuego, formaciones marinas intermareales que emergen como un reservorio clave de biodiversidad.

El hallazgo fue realizado en la Reserva Costa Atlántica de Tierra del Fuego, en el marco de una campaña impulsada por la Fundación Por el Mar, que permitió registrar más de 300 especies de algas y al menos 15 especies de invertebrados y vertebrados asociados.

Los bosques fantasmas en Tierra del Fuego son formaciones marinas intermareales que emergen como un reservorio clave de biodiversidad. Foto: Instagram / criticasurtdf.

¿Qué son los “bosques fantasmas” del mar?

Los denominados bosques fantasmas son ecosistemas formados principalmente por macroalgas que crecen en la zona intermareal, es decir, el sector del litoral que cambia constantemente entre la exposición al aire y la inmersión bajo el agua según el movimiento de las mareas.

En estos ambientes, el paisaje se transforma a lo largo del día: durante la bajamar las algas quedan expuestas, mientras que con la pleamar vuelven a quedar completamente sumergidas. Esta alternancia constante es la que da origen a su nombre, por su apariencia cambiante y casi “desaparecida”.

Un ecosistema invisible a simple vista, pero lleno de vida

Lejos de tratarse de un entorno vacío durante la bajamar, los investigadores encontraron una alta concentración de vida oculta bajo rocas y entre estructuras de algas.

Los denominados bosques fantasmas son ecosistemas formados principalmente por macroalgas que crecen en la zona intermareal. Foto: Por el Mar.

Allí habitan organismos como estrellas de mar, caracoles, pulpos y pequeños crustáceos. Cuando el nivel del agua vuelve a subir, el sistema se expande y aparecen especies más móviles, como rayas y tiburones, que utilizan el área como zona de alimentación.

Este comportamiento convierte a los bosques fantasmas en sistemas altamente dinámicos, donde distintas especies interactúan de manera constante según las condiciones del mar.

El estudio se enfocó especialmente en los bosques de Macrocystis pyrifera, una macroalga gigante considerada estructural para los ecosistemas marinos.

Estas formaciones no solo generan hábitats complejos, sino que también funcionan como refugio, zona de reproducción y fuente de alimento para numerosas especies, consolidándose como verdaderos “hotspots” de biodiversidad.

Algas. Foto: Unsplash.
El estudio se enfocó especialmente en los bosques de Macrocystis pyrifera, una macroalga gigante considerada estructural para los ecosistemas marinos. Foto: Unsplash.

Su importancia ecológica y el vínculo con el cambio climático

Uno de los aspectos más relevantes de estos ecosistemas es su capacidad para actuar como indicadores ambientales. Su estudio permite comprender cómo responden los ambientes marinos a los cambios de temperatura, corrientes y condiciones globales.

Además, los bosques de algas cumplen un rol en la captura de carbono y en la regulación de nutrientes en el océano, lo que los convierte en aliados naturales frente al cambio climático.

Sin embargo, a nivel global muchos de estos sistemas están en retroceso debido a la presión humana, el aumento de temperaturas y la alteración de los ecosistemas costeros.

Tierra del Fuego, un refugio clave para estos ecosistemas

A diferencia de otras regiones del mundo, los bosques de algas de Tierra del Fuego aún se encuentran relativamente conservados, lo que incrementa su importancia científica y ambiental.

Algas. Foto: Unsplash.
Los bosques de algas cumplen un rol en la captura de carbono y en la regulación de nutrientes en el océano. Foto: Unsplash.

Este estado de conservación los convierte en un laboratorio natural para estudiar procesos ecológicos en condiciones relativamente estables.

En Argentina, su protección está contemplada dentro del marco de la Ley 1589, aunque especialistas señalan que todavía existen vacíos de información que dificultan su manejo integral.

Los investigadores advierten que aún queda mucho por comprender sobre el funcionamiento de estos ecosistemas intermareales. La generación de conocimiento aparece como un paso fundamental para diseñar estrategias de conservación más efectivas.

Al mismo tiempo, el trabajo conjunto con comunidades locales y organismos de gestión ambiental resulta clave para garantizar la protección de estos espacios.