Tras una serie de incidentes, Eguillor fue catalogado como preso "de riesgo"

Rodrigo Eguillor, detenido tras ser acusado de abuso sexual y privación de la libertad a una mujer de 21 años, lleva 43 días preso y una serie de incidentes dentro de la prisión.
En la víspera de la Noche Buena arrancó un inodoro del baño de su celda y encaró a quienes le llamaron la atención: "Lo rompí y no pienso limpiar nada de acá, eso lo van a hacer ustedes", les dijo, fiel a su estilo.
Según cuentan los que conviven con él, al día de hoy el joven -quien ya mostró signos de una personalidad al menos confilctiva– carece de conciencia sobre qué hizo que estuvo tan mal y tuvieron que encerrarlo.
En el pabellón de agresores sexuales protagonizó peleas y tuvo problemas en la convivencia con otros internos.
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Sin embargo, las pericias del Cuerpo Médico Forense arrojaron que aunque presenta un grave trastorno sociopático de personalidad con abuso mixto de drogas, "tal condición no afecta su normalidad desde la perspectiva psicojurídica y que contó con adecuada comprensión y dirección de sus acciones".
El Cuerpo Médico Forense concluyó que Eguillor aunque presenta un grave trastorno sociopático de personalidad con abuso mixto de drogas, “tal condición no afecta su normalidad desde la perspectiva psicojurídica y que contó con adecuada comprensión y dirección de sus acciones”.
En la cárcel, derivado al programa Prisma, la unidad de salud mental del Servicio Penitenciario Federal, donde lo evaluaron con seis entrevistas llevadas a cabo por equipo interdisciplinario conformado por psicólogos y psiquiatras.