El presidente viajó a Foz de Iguazú el sábado 20 de diciembre.
El presidente viajó a Foz de Iguazú el sábado 20 de diciembre. Foto: Prensa Gobierno

El presidente Javier Milei tomó una decisión vinculada a la reapertura de la embajada argentina en Venezuela en medio de un clima de máxima tensión por los ciudadanos argentinos que permanecen detenidos en ese país: el gendarme Nahuel Gallo, arrestado desde diciembre de 2024; y el abogado Germán Darío Giuliani, detenido en mayo de 2025. El Gobierno viene de cerrar la sede diplomática en Caracas y además, la administración de Brasil dejó de hacerse cargo de los servicios consulares y de representación de Buenos Aires en el país caribeño.

Desde el entorno presidencial confirmaron que no tienen previsto reabrir la embajada argentina en Venezuela ni normalizar las relaciones diplomáticas con Caracas hasta que no se produzca la liberación de los ciudadanos argentinos. Además, enfatizaron que “la prioridad es destrabar esas excarcelaciones” y que cualquier gesto institucional hacia el gobierno venezolano está supeditado a avances concretos en ese terreno.

Familiares de argentinos secuestrados en Venezuela
Con banderas y carteles con las fotografías de los presos políticos, los manifestantes exigieron que se cumplan las liberaciones prometidas por el régimen venezolano hace dos semanas. Foto: Isabela León

En ese sentido, las autoridades remarcaron que “tiene que haber primero un gesto de ellos primero para que pensemos en reabrir la embajada”, planteando que la liberación de los detenidos es una condición necesaria para cualquier normalización de vínculos. La postura del Ejecutivo también incorporó reservas respecto a la administración encabezada por Delcy Rodríguez, a la que no reconocen formalmente como gobierno; y a la evolución del proceso de transición política en Caracas, lo que generó incertidumbre sobre posibles plazos y formas de reanudación de la sede diplomática argentina.

Por el momento, Argentina no cuenta con representación diplomática propia en Venezuela: tras la salida de Brasil como país encargado de la representación, cargo que ejercía desde la ruptura de relaciones formales, la misión italiana en Caracas actúa como intermediaria para los intereses argentinos. Esta situación refuerza la estrategia oficial de priorizar la liberación de los detenidos antes de avanzar en la reapertura de su propia embajada.

Delcy Rodríguez junto a Nicolás Maduro. Foto: REUTERS

Cabe resaltar que la Casa Rosada también mantiene canales de diálogo con países aliados que tienen presencia en Venezuela, como Estados Unidos, Israel e Italia, y sigue de cerca los movimientos diplomáticos y los compromisos asumidos por Caracas en el marco de la transición política interna. En relación con el caso que condiciona la política exterior, desde el Gobierno reconocen que no prevén una excarcelación inmediata, dado que las negociaciones y la dinámica política venezolana podrían extenderse más de lo esperado, lo que provocó una agenda compleja para el restablecimiento de la presencia diplomática argentina en el país caribeño.

Salió a la luz el desesperado pedido de Germán Darío Giuliani, el abogado detenido en Venezuela: “Hago este video porque temo por mi vida”

“Soy argentino, padre de familia, tengo tres hijos. Virginia, te estoy hablando a vos. Yo no sé si... Espero volverlos a ver. Me siento que estoy acá encerrado en un lugar en Venezuela. Hace ya más de una semana que estoy incomunicado, no me han dicho nada”, expresó en primera instancia dirigiéndose a su esposa.

“No soy terrorista ni tampoco hablo de temas de política ni nada que se le asemeje. Hago este video porque temo por mi vida, temo que no salga de esta. Quiero dejar un mensaje: soy de Argentina y me encuentro en Venezuela. Y ningún ciudadano del mundo se merece que le pase lo que me está pasando a mí“, señaló en lo fue fue un crudo testimonio.

El abogado argentino fue detenido en mayo de 2025 por las fuerzas de seguridad chavista por supuestos cargos de narcotráfico y terrorismo.

“Ningún ciudadano del mundo se merece que le pase lo que me está pasando a mí. Soy abogado y cualquier ciudadano en mi país, si va, tiene los derechos de mi país. Y acá siento que no tengo ningún derecho. Y que están haciendo lo que quieren o lo que se les de la gana conmigo. Apelo a la diplomacia de Argentina, a los organismos internacionales, a que se sepa esto. No solo por mí, sino para que no le pase a otras personas”, concluyó Giuliani.