Guiño a gobernadores: qué implica que Milei haya eliminado el capítulo de Impuesto a las Ganancias de la Reforma Laboral
El proyecto tuvo 28 modificaciones consensuadas a diferencia del borrador inicial y el capítulo controversial de Ganancias finalmente fue eliminado. Qué significa esta decisión del Gobierno y por qué está ligada a un guiño hacia los mandatarios provinciales.

El Gobierno decidió eliminar el capítulo del Impuesto a las Ganancias del dictamen de la Reforma Laboral que se tratará este miércoles 11 de febrero en el Senado. El gesto político estuvo dirigido a los gobernadores provinciales y bloques aliados que habían expresado resistencia por el impacto fiscal que implicaba mantenerlo en el texto.
La eliminación de ese apartado forma parte de 28 cambios consensuados que la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, presentó junto con legisladores de distintos partidos antes del debate en la Cámara Alta. La decisión fue comunicada en una conferencia de prensa brindada el martes 10 por la tarde y se planteó como una forma de destrabar apoyos clave para la media sanción del proyecto de ley.

Qué implica la eliminación de Impuesto a las Ganancias de la Reforma Laboral
El artículo eliminado era el 190 y proponía reducir la alícuota del Impuesto a las Ganancias para grandes empresas del 30% al 27%, con la intención oficial de mejorar la competitividad y estimular las inversiones privadas. Según lo planteado por el propio Ejecutivo, la rebaja implicaría un impacto fiscal cercano al 0,65% del Producto Bruto Interno (PBI), que recaería tanto sobre las cuentas de la Nación como de las provincias, ya que el tributo es coparticipable.
Esa propuesta había generado rechazo entre varios gobernadores, que advirtieron que una baja de Ganancias afectaría de manera directa los recursos que reciben las jurisdicciones, frenando el acompañamiento político en la Cámara Alta. Es por eso que la eliminación de ese capítulo fue vista como una concesión destinada a preservar la recaudación provincial y consolidar mayorías parlamentarias para aprobar la Reforma Laboral.

La decisión también desactivó un punto de tensión dentro del mismo oficialismo frente a mandatarios provinciales, que reclamaban que cualquier modificación en Ganancias debía incluir compensaciones fiscales o discutirse en un marco de reforma tributaria integral más amplia y coordinada entre Nación y provincias.
Para los gobernadores, la retirada del artículo fue recibida como un alivio fiscal, dado que mantiene intacta una de las principales fuentes de ingresos coparticipables que financian servicios y gastos corrientes en las jurisdicciones. La medida permite así minimizar el impacto negativo que una reforma del tributo hubiera tenido sobre los presupuestos provinciales en un contexto de restricciones financieras.
En contraste, el sector empresarial fue más crítico con la eliminación de la rebaja de Ganancias, ya que esa reducción constituía un beneficio reclamado desde hace años por grandes compañías y cámaras del sector, que consideran que el nivel del tributo en Argentina es elevado comparado con el de otros países de la región. La retirada de ese punto implica que ese alivio fiscal no formará parte de la legislación laboral en esta etapa.

Más allá del capítulo de Ganancias, el texto de Reforma Laboral incorpora otras modificaciones relevantes, como la redefinición del cálculo de indemnizaciones para limitar lo que el oficialismo denomina la “industria del juicio”; la creación de un Fondo de Asistencia Laboral financiado por aportes empresarios y la digitalización de registros laborales, entre otros cambios consensuados con bloques aliados.
La estrategia de eliminar el capítulo fiscal del proyecto y avanzar con una versión más moderada refleja la negociación política que atraviesa la Reforma Laboral, donde el Gobierno prioriza asegurar apoyos clave en el Senado antes de las sesiones ordinarias del Congreso que comenzarán el próximo 1° de marzo.


















