Participaron 17 delegaciones nacionales.
Participaron 17 delegaciones nacionales. Foto: Prensa Gobierno

El Gobierno argentino se encuentra en la etapa decisiva para formalizar el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos, un entendimiento que se negocia desde hace meses y que, según fuentes oficiales, ya tiene definido su texto principal. No obstante, la administración de Javier Milei aún aguarda el envío de documentación técnica complementaria desde Washington, indispensable para cerrar el expediente que luego deberá ser remitido al Congreso nacional.

Desde la Casa Rosada explican que estos documentos pendientes no forman parte del contenido sustantivo del acuerdo ya firmado entre ambos países, sino que incluyen anexos, precisiones y elementos técnicos necesarios para su instrumentación práctica. Funcionarios del Ejecutivo destacan que se trata de “los últimos papeles”, cuya llegada definirá el formato final del proyecto de ley, es decir, cómo se presentará ante los legisladores para su discusión y eventual aprobación.

Javier Milei junto al presidente estadounidense Donald Trump. Foto: NA

Una situación similar ocurre con la adhesión argentina al Consejo de la Paz, una iniciativa internacional impulsada por Estados Unidos y respaldada por Milei en sus recientes viajes al exterior. También en este caso se espera documentación adicional que permita delimitar el alcance institucional del compromiso antes de enviarlo al Congreso. Ambas iniciativas forman parte de la estrategia diplomática del Gobierno para fortalecer su alineamiento político y económico con Washington.

Sin embargo, no todas las partes del acuerdo necesitan tratamiento legislativo previo para su implementación. En el entorno presidencial remarcan que ciertos capítulos podrán ponerse en marcha de inmediato, mediante decretos, resoluciones ministeriales o disposiciones de organismos de control. Entre las áreas que podrían activarse sin intervención del Congreso se encuentran la eliminación de barreras no arancelarias, el reconocimiento mutuo de certificaciones técnicas y sanitarias, y la simplificación de procedimientos regulatorios. Estas medidas apuntan a dinamizar el comercio bilateral y reducir costos operativos para empresas exportadoras e importadoras.

Pese a estos avances, uno de los puntos más delicados del entendimiento —y el que mayores demoras podría generar— es el capítulo de propiedad intelectual. En el Gobierno reconocen que este apartado implica un nivel de complejidad superior, tanto por sus implicancias tecnológicas y económicas como por la necesidad de compatibilizarlo con la legislación vigente en Argentina. Voces oficiales anticipan que este sector del acuerdo requerirá un trámite legislativo más extenso y que su implementación podría demandar más tiempo que otras áreas del convenio.

En resumen, aunque el núcleo del acuerdo con Estados Unidos se encuentra prácticamente cerrado, el avance definitivo depende de la llegada de los anexos remitidos desde Washington. Mientras tanto, el Ejecutivo evalúa qué partes del entendimiento pueden comenzar a regir mediante instrumentos administrativos y cuáles deberán someterse al debate parlamentario. El capítulo de propiedad intelectual, por su complejidad, se posiciona como el eje más controvertido y anticipa una discusión legislativa prolongada.