Gremios, agrupaciones políticas y distintas personas se acercaron a las inmediaciones del Congreso en rechazo a la Reforma Laboral.
Gremios, agrupaciones políticas y distintas personas se acercaron a las inmediaciones del Congreso en rechazo a la Reforma Laboral. Foto: Noticias Argentinas

Los sindicatos disconformes con la estrategia adoptada por la CGT durante el tratamiento de la Ley de “Flexibilización Laboral” decidieron elaborar una nueva forma de tensionar la relación con el Gobierno. Desde ganar la calle hasta reactivar las protestas, los gremios más combativo buscan ganar protagonismo.

Los gremios ven con preocupación el rumbo económico que mantiene el país. Enhebrar los reclamos docentes por la recomposición salarial junto con las protestas de la industria y los organismos estatales parece ser el camino elegido.

En este marco, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), un espacio que reúne a gremios como ATE, UOM, Aceiteros y Aeronáuticos, comenzó a desplegar una estrategia de federalización de los conflictos con movilizaciones y plenarios en distintas provincias. El cambio de paradigma a la hora de afrontar los conflictos marca una diferencia clara dentro del tablero sindical: al camino institucional y judicial de la CGT para bajar la Reforma Laboral, se le opone un plan de lucha y confrontación con agenda propia contra el modelo de país de Javier Milei.

Paro general de la CGT
El gremio se opuso a la reforma laboral que busca sancionar el Gobierno en el Congreso. Foto: Tiempo Sur

La CGT vs el Gobierno: la vía judicial

La central obrera encabezada por Jorge Solá, Octavio Arguello y Cristian Jerónimo eligió la vía judicial para cuestionar la ley aprobada por el Gobierno en el Congreso. Sin embargo, los resultados no fueron favorables hasta ahora.

La Justicia rechazó un planteo contra algunos de los artículos de la norma vinculados al traspaso de competencias de la Justicia nacional del Trabajo hacia la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. El fallo desestimó el pedido de cautelar que elaboró la organización y buscaba frenar la aplicación de esos puntos mientras se resolvía el fondo del litigio.

Si bien la batalla en los tribunales de la justicia no terminó, el rechazo de la medida cautelar ya marca el tono con el que se irá desenvolviendo y muestra una fuerte derrota de la conducción cegetista.

La aparición de sindicatos combativos

Movilización de ATE
El gremio prepara una manifestación el día que se discuta la reforma laboral en febrero. Foto: Radio Provincia

Por otro lado, los gremios agrupados bajo el FreSU decidieron intensificar su actividad territorial con movilizaciones y actos en distintas provincias. La jugada se extiende a lo ancho y a lo largo de todo el país y busca contrastar con la apatía mostrada por la CGT.

Una de las acciones que más destacó fue la reciente movilización en Tierra del Fuego. ATE, la UOM y la Federación Aceitera convocaron una manifestación en el Puerto de Ushuaia para reclamar el fin de su intervención por parte del Gobierno nacional.

“El poder político no tiene que mirar para otro lado o serán cómplices frente a esta intromisión extranjera. Vamos a profundizar la lucha en defensa de todos los puestos de empleo y para que la bandera que vuelva a flamear en el puerto sea la Argentina”, afirmó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, uno de los dirigentes más combativos en estos últimos meses.

El despliegue de fuerza mostrado formó parte de una agenda más amplia del frente sindical, que también estuvo reclamando la continuidad de 140 trabajadores en un conflicto por la quiebra de la empresa Aires del Sur, en Río Grande.

Conflictos docentes y reclamos salariales en varias provincias

Reclamo de docentes (NA)
Reclamo de docentes (NA)

El malestar sindical también se profundiza en el ámbito educativo. Los gremios docentes ya advierten que podrían volver a las medidas de fuerza ante la falta de avances en la paritaria. En las universidades, no descartan demorar el inicio del ciclo lectivo en sintonía con lo que pasó en los niveles inicial y secundario, donde 17 provincias arrancaron el año con un paro y regresaron a las aulas un día después.

Este jueves 12 de marzo, los sindicatos rechazaron la propuesta del Gobierno de fijar el salario mínimo docente en $650.000 y exigieron una mejora inmediata en la próxima mesa de negociación. “Debajo de la línea de pobreza no vamos a acordar nada”, sostuvo Sergio Romero, secretario de Políticas Educativas de la CGT.

El conflicto docente se suma al reclamo por la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente y por mayores recursos destinados a infraestructura y comedores escolares. Las protestas se repiten en provincias como Jujuy y Catamarca, donde los gremios aseguran que la situación se volvió “insostenible”.

Un frente sindical que sale a disputar la agenda gremial

En este contexto, el FreSU busca afirmarse como un espacio de coordinación nacional capaz de intervenir en cada foco de conflicto. La meta es unificar reclamos dispersos y convertirlos en una agenda común.

Su estrategia combina movilizaciones provinciales, plenarios y la elaboración de indicadores económicos propios que, según anticiparon, servirán para confrontar los datos oficiales del Indec y respaldar los pedidos de recomposición salarial. Este viernes difundirán su propio índice de inflación, un gesto político que apunta directo al corazón de la discusión paritaria.

El frente también acompañó a los trabajadores despedidos de Fate y empezó a instalarse como un actor capaz de ocupar lugares donde la CGT no está presente. “El 2026 será el año más conflictivo de la era Milei”, lanzó Rodolfo Aguiar, en una señal de que la escalada recién empieza.

Por ahora, conviven dos estrategias dentro del sindicalismo: la CGT insiste con la vía judicial para frenar la reforma laboral, mientras los sectores combativos reconstruyen su presencia territorial y vuelven a apostar a la calle como principal herramienta de presión.