Javier Milei en la apertura de las sesiones ordinarias.
Javier Milei en la apertura de las sesiones ordinarias. Foto: NA

El Gobierno de Javier Milei dio esta semana un giro táctico en su relación con los gobernadores al autorizar un adelanto millonario de fondos de coparticipación, una decisión que busca aliviar la delicada situación financiera de las provincias y, al mismo tiempo, recomponer apoyos políticos para avanzar con reformas clave en el Congreso.

La medida, instrumentada mediante un decreto presidencial que se publicará en el Boletín Oficial en los próximos días, habilita transferencias anticipadas por hasta $400.000 millones a 12 jurisdicciones. Se trata de recursos que les corresponden por ley a las provincias, pero que se adelantan en un contexto de fuerte caída de la recaudación y tensión fiscal generalizada.

Una señal política en medio del parate legislativo

En la Casa Rosada reconocen que marzo fue un mes de bajo ritmo parlamentario y que el Ejecutivo necesita recuperar la iniciativa política. La reactivación del diálogo con los gobernadores aparece como una pieza central para destrabar el tratamiento de proyectos que el oficialismo considera prioritarios para 2026, un año que el propio Presidente definió como “bisagra” para su programa de reformas.

Entre las iniciativas que el oficialismo busca llevar al recinto en las próximas semanas se destacan la modificación de la Ley de Glaciares y el denominado proyecto Hojarasca, ambos con alto impacto económico y fuerte resistencia en sectores de la oposición. Sin el acompañamiento de mandatarios provinciales y sus legisladores, el Ejecutivo ve difícil reunir los votos necesarios.

Apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Foto: Captura de pantalla.

Provincias beneficiadas y diversidad política

El reparto de los adelantos incluye distritos gobernados por aliados directos de La Libertad Avanza, como Mendoza, Chaco, Salta y Catamarca, pero también provincias con vínculos más tensos con el Ejecutivo nacional, entre ellas La Rioja, Tierra del Fuego y Santa Cruz. Completan la lista Tucumán, Misiones, Corrientes, Río Negro y Chubut.

Según fuentes oficiales, el criterio fue combinar necesidad fiscal y viabilidad política, evitando un esquema de favoritismos explícitos. Desde el Ministerio de Economía remarcan que los adelantos se otorgan con una tasa inferior a la que enfrentarían las provincias en el mercado, lo que los convierte en una herramienta de alivio financiero en un escenario de restricción crediticia.

El trasfondo económico: recaudación en caída

Detrás de la decisión hay un dato que preocupa tanto a Nación como a las provincias: la transferencia automática de coparticipación cayó más de 11% en términos reales en marzo respecto de febrero, de acuerdo con estimaciones privadas. Esta tendencia se repite desde el inicio del año y pone en riesgo el cumplimiento de obligaciones básicas, como el pago de salarios estatales.

En varias provincias ya se registraron protestas de fuerzas de seguridad y advertencias de conflictos sindicales, lo que aceleró los pedidos de auxilio a la Casa Rosada. El adelanto de fondos aparece así como una válvula de escape para evitar tensiones mayores.

Javier Milei con gobernadores en la Casa Rosada.
Javier Milei con gobernadores en la Casa Rosada. Foto: Presidencia

Quiénes llevaron la negociación

Dentro del Ejecutivo, las conversaciones con los gobernadores estuvieron encabezadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el ministro del Interior, Diego Santilli, quien viene retomando un rol activo como nexo político con las provincias. Desde el entorno presidencial señalan que la coordinación entre la estrategia fiscal y la política fue clave para cerrar los acuerdos.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, también quedó involucrado en la reactivación de la agenda gubernamental, en un contexto de alta exposición mediática y presión para mostrar resultados concretos.

Una apuesta con riesgos y oportunidades

El Gobierno confía en que este gesto financiero permita sostener un clima de colaboración al menos hasta agosto, una ventana que considera decisiva para aprobar reformas estructurales antes de que el calendario político complique las negociaciones. Sin embargo, en el propio oficialismo admiten que el margen es limitado y que la situación de las cuentas provinciales sigue siendo frágil.

Con este movimiento, Milei intenta equilibrar su discurso de disciplina fiscal con una dosis de pragmatismo político. El resultado de la jugada se medirá en el Congreso: allí se sabrá si los adelantos millonarios logran transformarse en votos para acelerar una agenda reformista que el Ejecutivo considera clave para el rumbo del país.