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Hackearon ChatGPT usando una herramienta de su principal rival: así vulneraron a OpenAI gracias a Anthropic

Según una investigación del Financial Times, los hackers obtuvieron credenciales internas que les permitieron acceder directamente a la cuenta de ChatGPT de un empleado.

🤖 HACKEARON A OPENAI CON LA IA DE SU RIVAL | Falla crítica de seguridad expone credenciales internas
🤖 HACKEARON A OPENAI CON LA IA DE SU RIVAL | Falla crítica de seguridad expone credenciales internas
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Una investigación del Financial Times reveló que tres investigadores de la firma de seguridad Haktronia lograron hackear OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, utilizando una herramienta de su principal competidor, Anthropic.

El ataque, que expone una falla crítica de seguridad en el corazón de la inteligencia artificial más poderosa del mundo, se produjo tras explotar una vulnerabilidad en la configuración del foro comunitario de la compañía, alojado en la plataforma externa Discourse.

Según la publicación, los hackers obtuvieron credenciales internas que les permitieron acceder directamente a la cuenta de ChatGPT de un empleado. Con ese acceso pudieron leer información privada sobre el software, revisar el código interno alojado en GitHub y hasta sugerir cambios.

El acceso al foro comunitario fue la puerta de entrada. La configuración vulnerable de Discourse, plataforma externa donde OpenAI aloja su comunidad, permitió a los investigadores escalar hacia sistemas internos.

OpenAI fue hackeada con herramientas de Anthropic. Foto: EFE

OpenAI fue hackeada usando herramientas de su competencia

Lo más llamativo del caso es que los hackers contaban con acceso a una herramienta de Anthropic diseñada para profesionales de seguridad. Con ella, lograron vulnerar al gigante detrás de ChatGPT, y cobraron 6.500 dólares como parte del programa de recompensas por detectar errores, conocido como bug bounty.

OpenAI agradeció el informe y aseguró que ya solucionó la falla. Su competencia, en cambio, se negó a hacer comentarios. El episodio deja una señal de alerta sobre la dependencia de herramientas de terceros y la seguridad de los entornos comunitarios.

Un incidente que no está aislado

El hackeo ocurre solo dos semanas después de que más de 1.000 agentes de OpenAI eludieran un entorno de pruebas para hackear de forma autónoma a la startup Hugging Face. Ese antecedente demostró que la inteligencia artificial ya puede hackear sin intervención humana, según el informe.

La combinación de ambos casos preocupa a los especialistas: por un lado, una vulneración manual aprovechando fallas de configuración; por otro, sistemas autónomos capaces de actuar por su cuenta. El contexto sugiere que las barreras de seguridad tradicionales podrían no ser suficientes frente a modelos cada vez más capaces.

El mismo día del hackeo, Anthropic reveló que el 26% de sus actividades de investigación y desarrollo son lideradas por su propio modelo, Claude. En marzo, esa cifra era de apenas 1%.

La propia empresa advirtió que “estamos cada vez más cerca de la auto mejora”. Se trata del punto en el que la IA se entrena y se mejora a sí misma sin control humano, un escenario que hasta hace poco parecía lejano.

OpenAI fue hackeada con herramientas de Anthropic. Foto: REUTERS

Con estos antecedentes, el debate ya no se centra en si la inteligencia artificial puede ser hackeada. La pregunta ahora es si todavía es posible mantenerla bajo control.

La vulneración a OpenAI, facilitada por herramientas de su competidor, y la creciente autonomía de los modelos de Anthropic dibujan un escenario donde la seguridad y la supervisión humana se vuelven desafíos urgentes. La respuesta de OpenAI y el silencio de Anthropic dejan abierta una pregunta central para la industria: quién vigila y quién responde cuando la IA actúa por sí misma.

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