El presidente de Brasil, Lula da Silva, inauguró este martes el debate general de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso centrado en la defensa de la soberanía, el rechazo a las guerras y las críticas a la injerencia de las grandes potencias. El mandatario también cuestionó las políticas de Estados Unidos, el uso de aranceles como herramienta de presión y la respuesta internacional frente a la guerra en Gaza.
A menos de dos semanas de las elecciones brasileñas del 4 de octubre, Lula llevó además al escenario internacional su preocupación por la injerencia extranjera en los procesos electorales y defendió la autonomía política de su país.
Lula cuestionó la injerencia de EEUU en América Latina
Uno de los principales ejes del discurso fue la defensa de la soberanía latinoamericana. Sin mencionar directamente a Donald Trump, Lula cuestionó la intervención de potencias extranjeras en los asuntos internos de otros países.
“Las diferencias ideológicas no deberían obstaculizar una mayor integración entre vecinos”, sostuvo el presidente brasileño, quien advirtió que “la democracia se ve una vez más amenazada por la creciente injerencia extranjera en los procesos electorales”.
En ese contexto, cuestionó la división del mundo en zonas de influencia. “Dividir el mundo en zonas de influencia y las incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos son gestos anacrónicos”, afirmó.
Lula también defendió el derecho de Venezuela a definir su futuro político: “El pueblo venezolano merece definir su propio destino”. Al mismo tiempo, cuestionó al gobierno de Nicaragua y sostuvo que “no resolverá sus problemas impidiendo que la oposición se presente a las elecciones”.
Sobre Cuba, calificó el embargo económico y energético contra la isla como un “castigo colectivo a 10 millones de personas”. Finalmente, sintetizó su posición sobre la autonomía regional con una frase contundente: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Lula rechazó una mayor presencia militar extranjera
La seguridad y el avance del crimen organizado también ocuparon un lugar destacado en la intervención. Lula reconoció el impacto de la violencia en Brasil, pero rechazó que la solución pase por una mayor presencia militar extranjera.
“La gente está hastiada de la violencia”, afirmó. Sin embargo, remarcó que Brasil asumirá la responsabilidad sobre sus fronteras y territorio: “No vamos a externalizar la responsabilidad de defender nuestras fronteras y garantizar a nuestra población el derecho a vivir sin miedo”.
En ese sentido, lanzó otro mensaje dirigido a quienes plantean una mayor presencia militar en la región: “No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas. Necesitamos cooperación para bloquear el flujo de armas y dinero que alimenta al crimen”.
El mandatario explicó que Brasil pretende profundizar la cooperación internacional para combatir el lavado de dinero y los recursos financieros de las organizaciones criminales, una propuesta que aseguró haber entregado personalmente al presidente estadounidense.
Lula apuntó contra Netanyahu por la guerra en Gaza
La guerra en Medio Oriente fue otro de los puntos centrales del discurso. Lula cuestionó al gobierno de Benjamin Netanyahu por la ofensiva en Gaza y advirtió sobre las consecuencias que el conflicto tendrá para las próximas generaciones de palestinos.
El presidente brasileño vinculó la guerra con una crisis más profunda del sistema internacional. Según sostuvo, Naciones Unidas atraviesa “el momento más crítico” de su historia y expresó su indignación por las dificultades del organismo para cumplir con su misión de “librar a la humanidad del flagelo de la guerra”.
También apuntó contra el Consejo de Seguridad de la ONU: “Somos todos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple su papel”, afirmó.
Frente a este escenario, Lula reclamó una reforma del sistema multilateral y defendió la diplomacia como mecanismo para resolver los conflictos. “La guerra no es la continuación de la política por otros medios. Es la falencia total de la política”, sostuvo.
Críticas de Lula a los aranceles y la economía mundial
El mandatario brasileño trasladó sus cuestionamientos al terreno económico y criticó el uso de los aranceles como mecanismo de presión entre países.
“Se están erosionando los pilares del multilateralismo”, afirmó Lula, quien también cuestionó el funcionamiento de la Organización Mundial del Comercio: “La Organización Mundial del Comercio se mantiene con vida artificialmente”.
Luego apuntó contra los gobiernos que aceptan medidas comerciales utilizadas como instrumentos de presión. “Cuando los gobiernos ceden ante quienes usan los aranceles como armas de coacción y chantaje, las consecuencias son nefastas”, sostuvo.
El planteo se produce en medio de las tensiones comerciales entre Brasil y Estados Unidos y de las diferencias públicas entre Lula y Trump.
Lula defendió las vacunas y pidió actuar contra el cambio climático
La salud pública y el cambio climático también formaron parte de la intervención. Lula recordó las consecuencias de la pandemia de coronavirus y criticó las campañas antivacunas.
“Nunca olvidaremos los millones de vidas perdidas debido a la negligencia en la lucha contra la covid-19”, afirmó. Además, advirtió que “las campañas antivacunas están haciendo ahora resurgir enfermedades que creíamos del pasado”.
El mandatario brasileño también defendió el papel de la Organización Mundial de la Salud y sostuvo que “debilitar a la Organización Mundial de la Salud nos hace a todos más vulnerables”.
Respecto del cambio climático, cuestionó que el tema haya perdido protagonismo en las principales reuniones internacionales. “Es hora de retomar la ofensiva e infligir una derrota al negacionismo”, afirmó.
Lula llevó las elecciones de Brasil al discurso ante la ONU
A menos de dos semanas de los comicios del 4 de octubre, Lula dedicó otro tramo de su discurso a las elecciones brasileñas. Ese día se elegirán presidente, gobernadores y representantes legislativos.
“No solo votarán por el Presidente de la República, gobernadores estatales y representantes del Poder Legislativo, sino que decidirán entre la democracia y el negacionismo”, afirmó.
Lula defendió el sistema electoral brasileño, al que calificó de “moderno y sólido”, y destacó la existencia de una sociedad plural y una prensa libre.
Sin embargo, volvió a advertir sobre una posible influencia extranjera. “No permitiremos que los enemigos de la democracia, ya sean nacionales o extranjeros, socaven la voluntad popular”, afirmó.
El presidente brasileño cerró ese tramo con una defensa de la soberanía nacional: “La democracia brasileña pertenece a los brasileños y brasileñas. Brasil sigue siendo un país soberano. Nadie nos desviará de este camino”.












