Vacaciones en Río de Janeiro, Brasil.
Vacaciones en Río de Janeiro, Brasil. Foto: Unsplash.

Muchos argentinos que viajan de vacaciones a Brasil desconocen las estrictas leyes antirracistas que rigen en el país, marcadas por una profunda historia de esclavitud. Por eso, algunas conductas o expresiones que en Argentina pueden interpretarse de otra manera resultan inaceptables y penalizadas en territorio brasileño.

El tema volvió a cobrar relevancia a partir del caso de la abogada santiagueña Agostina Páez, quien fue demorada tras ser acusada de racismo luego de un incidente a la salida de un boliche en Río de Janeiro. Las cámaras de seguridad registraron su accionar y, posteriormente, el personal del bar realizó la denuncia por expresiones consideradas racistas. Entre ellas, se le atribuye el uso de la palabra “mono”, un término que en Brasil tiene una fuerte carga discriminatoria.

Como consecuencia de la denuncia, a la abogada argentina se le retuvo el pasaporte, se ordenó la colocación de una tobillera electrónica y se le prohibió salir del país mientras avanza el proceso judicial.

Agostina Páez, quien fue demorada luego de ser acusada de racismo Foto: redes

La palabra que podría llevarte preso en Brasil

En Brasil, macaco significa “mono” y es una expresión ofensiva y racista. Este tipo de términos son considerados insultos graves y cualquier alusión de ese estilo puede derivar en una causa penal, por lo que no se debe decir ni siquiera en chiste.

El racismo y la discriminación racial están tipificados como delitos a través de la Ley Nº 7.716/89, que sanciona los crímenes motivados por prejuicio de raza o color. Esta normativa equipara el racismo a delitos de extrema gravedad, como el terrorismo o el crimen organizado, y establece penas de prisión.

Las penas de prisión suelen ir de 1 a 5 años, según el tipo de conducta (insultos, incitación al odio, impedimento de acceso a lugares, humillaciones públicas, entre otras)

Pipa, Brasil. Foto: Unsplash.

Además, la Constitución Federal de 1988 consagra la igualdad ante la ley, prohíbe toda forma de discriminación y define el racismo como un delito inafianzable e imprescriptible, sujeto a una legislación especial.

Brasil cuenta con un marco legal muy riguroso en esta materia debido a su pasado colonial y esclavista, que dejó profundas desigualdades estructurales. Todas estas leyes buscan reparar esa herencia histórica y garantizar la igualdad de oportunidades para la población negra e indígena.

Por este motivo, quienes visitan Brasil deben tener en cuenta que la aplicación de las normas antidiscriminatorias es estricta: el racismo es considerado una grave violación a la dignidad humana y al orden democrático, y no admite bromas ni relativizaciones.