Como Roma, pero en Buenos Aires: tres bodegones ideales para los amantes de la pasta
Desde los ravioles de los domingos familiares hasta las salsas que hierven durante horas, la herencia italiana atraviesa la identidad porteña.

En definitiva, Buenos Aires respira gastronomía italiana. Desde los ravioles de los domingos familiares hasta las salsas que hierven durante horas, la herencia italiana atraviesa la identidad porteña de una forma única. Por eso, cada 17 de enero, el Día de la Comida Italiana se presenta como una invitación irresistible a rendir homenaje a esa tradición que llegó en barco y se quedó para siempre.
La fecha no solo celebra recetas, sino también una manera de entender la comida como encuentro, memoria y disfrute. En una ciudad donde los bodegones conviven con propuestas de autor, hay lugares que siguen apostando por la abundancia, el queso sin medida y las pastas hechas con respeto por la técnica y el producto. Estos son tres bodegones y restaurantes italianos ideales para celebrar la jornada comiendo pasta “hasta reventar”.

Tres bodegones imperdibles para celebrar el Día de la Comida Italiana en Buenos Aires
1. La Parolaccia
Con casi 30 años de trayectoria, La Parolaccia se consolidó como uno de los grandes referentes de la cocina italiana en Buenos Aires. Con varias sucursales en la ciudad, su estética sobria dominada por madera, cuero y una ambientación elegante acompaña una carta extensa y profundamente tradicional.
El recorrido gastronómico suele comenzar por los antipasti, donde brillan opciones como la burrata con prosciutto, los calamaretti alla piastra, el carpaccio di manzo o los gamberi alla milanese. Sin embargo, el verdadero corazón del restaurante está en sus pastas.

Entre las pastas secas se destacan el spaghetti alla carbonara, con queso pecorino y panceta; los bucatini con polpette di vitello; y los gnocchi soufflé, gratinados con crema, champignon, pesto y parmesano. En el segmento de pastas rellenas, los sorrentinos, ravioli y crepes llegan a la mesa con salsas generosas y abundante queso, fieles al espíritu italiano más clásico.
2. Casa Belluci
Ubicada en una esquina emblemática de Parque Chacabuco, Casa Belluci combina el alma de la casa de pastas porteña con una mirada contemporánea. Su salón luminoso, con piso de damero y grandes ventanales, invita a quedarse largo rato, como en las trattorias de barrio.
La propuesta gastronómica cruza sabores italianos con un detalle distintivo: la presencia de la miel en distintos platos. Entre las entradas más elegidas aparecen la fainacotta, la lasaña de berenjenas y el vitel toné, además del ya clásico Crudo y Cositas, una combinación de jamón crudo, caponata agridulce y burratina.

Las pastas caseras son otro de sus grandes atractivos. Desde cavatelli con pomodoro y albahaca hasta ravioles de ricota y espinaca, ñoquis con gorgonzola y trufas o los agnolotti del plin con crema de cebolla y emulsión de guayaba, la experiencia equilibra tradición, sabor y creatividad.
3. Carmen
En Palermo, Carmen propone una vuelta de tuerca a la cocina italiana al unir dos mundos: la pasta artesanal y el fuego argentino. Desde su amplio ventanal se puede ver cómo se elaboran las pastas frescas que luego protagonizan platos intensos y originales.
Entre las entradas se destacan el raviolón frito con yema, las croquetas de hongos ahumados y los langostinos a la brasa. Pero el punto fuerte está en los platos principales, donde la parrilla se integra a la tradición italiana.

Los fagottini de asado, el ojo de bife con gnocchi al rescoldo, la girandola de batata con parmesano y los tortelli de hongos al kamado reflejan una cocina que respeta la herencia italiana, pero la reinterpreta con identidad local.
El Día de la Comida Italiana es mucho más que una excusa para comer pasta. Es una celebración de los sabores heredados y de una cultura que encontró en Buenos Aires un nuevo hogar. En bodegones clásicos o propuestas modernas, la ciudad sigue honrando esa tradición con platos abundantes, queso sin culpa y mesas que invitan a quedarse.



















