Tren Solar
Tren Solar Foto: Foto generada con IA Canal 26

Viajar por la Quebrada de Humahuaca ya no es solo llegar a un destino: es disfrutar del trayecto. En esa lógica, el Tren Solar de la Quebrada da un nuevo paso y suma una parada estratégica que conecta paisajes únicos, producción local y turismo sustentable. Se trata del apeadero El Bayeh, una nueva estación ubicada en Maimará, que permite descender directamente entre viñedos y bodegas, en pleno corazón de la Ruta del Vino jujeña.

Con esta incorporación, el tren turístico más innovador del norte argentino amplía su propuesta y reafirma su identidad: un recorrido que invita a bajar, explorar y volver a subir, sin apuros y sin necesidad de otro transporte.

Dónde queda la nueva parada del Tren Solar

El nuevo apeadero El Bayeh se encuentra en la localidad de Maimará, dentro del departamento de Tilcara, una zona conocida por su fuerte crecimiento enoturístico. Rodeada de viñedos de altura y cerros multicolores, la estación permite que los pasajeros del Tren Solar accedan de manera directa a bodegas, degustaciones y almuerzos entre parras, en un entorno natural privilegiado.

Con esta parada, el Tren Solar suma un punto clave a su recorrido habitual, que incluye las estaciones de Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Maimará y Tilcara, reforzando su propuesta de turismo integral.

Una experiencia flexible: subir, bajar y armar el viaje propio

Uno de los grandes diferenciales del Tren Solar es su modalidad “hop-on hop-off”, que permite a los pasajeros subir y bajar en las estaciones que deseen durante el día. Con la llegada de El Bayeh, esta dinámica gana aún más atractivo: ahora es posible detenerse varias horas entre viñedos, participar de una degustación o caminar por el entorno, y luego continuar viaje sin complicaciones.

Esta flexibilidad convierte al tren en algo más que un transporte: es una herramienta para diseñar una experiencia turística a medida, con tiempos propios y sin rigideces.

Tren Solar de la Quebrada. Foto: Instagram @trensolaroficial

El Tren Solar y la Ruta del Vino de Jujuy

La nueva parada se integra de lleno a la Ruta del Vino de Jujuy, un circuito que en los últimos años ganó reconocimiento por sus vinos de altura, elaborados a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar. La posibilidad de llegar a una bodega directamente en tren, sin vehículos particulares ni traslados extra, posiciona a El Bayeh como un punto estratégico del enoturismo provincial.

Esta combinación de paisaje, producción local y transporte sustentable refleja una nueva forma de pensar el turismo en la región, donde cada parada genera movimiento económico y visibilidad para las comunidades.

Un tren único en Latinoamérica

El Tren Solar de la Quebrada es el primer tren turístico de Latinoamérica impulsado por energía solar, utilizando baterías de litio de producción jujeña que se recargan en las estaciones mediante parques solares. Circula por el antiguo trazado del Ferrocarril Belgrano, recuperando vías históricas y resignificándolas para el turismo del siglo XXI.

Sus vagones cuentan con amplias ventanas laterales y superiores, lo que permite disfrutar de vistas panorámicas de los cerros, los pueblos y el paisaje cambiante de la Quebrada, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Turismo sostenible y desarrollo local

Desde el Gobierno de Jujuy y el Ente Autárquico del Tren Solar destacan que cada nueva estación busca impulsar el desarrollo económico de pequeñas comunidades, fortaleciendo circuitos productivos y culturales sin alterar el entorno natural. La incorporación de El Bayeh responde a esa lógica: sumar experiencias sin masificar y generar oportunidades para productores locales.

Además, el proyecto prevé seguir incorporando nuevas paradas temáticas en el futuro, consolidando una red de experiencias que une transporte limpio, identidad cultural y turismo responsable.

Un viaje donde el camino importa tanto como el destino

Con la nueva parada entre viñedos, el Tren Solar de la Quebrada redefine una vez más la forma de recorrer el norte argentino. No se trata de llegar rápido, sino de detenerse donde vale la pena, bajar, caminar, probar y mirar el paisaje sin prisas.

Porque en la Quebrada, muchas veces, el mejor recuerdo no es el punto de llegada, sino todo lo que pasa entre estación y estación.