El pueblito “escondido” dentro de La Matanza: una estación de 120 años, comida de bodegón y una historia secreta
Una estación histórica, bodegones y un secreto de límites: así es 20 de Junio, la localidad rural “oculta” de La Matanza que volvió a latir con el tren.

Por fuera parece un andén perdido entre árboles. Por dentro, guarda un enigma de límites municipales, un nombre “prestado” y un renacer ferroviario que cambió la vida del lugar. A apenas 35 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, existe una localidad que muchos matanceros escucharon nombrar, pero pocos caminaron: 20 de Junio, el rincón rural del distrito donde el silencio todavía suena a campo.
Un pueblo que no parece conurbano
20 de Junio es la localidad menos poblada de La Matanza y limita con Pontevedra (Merlo) y con Virrey del Pino y González Catán. Su escala sorprende: según datos censales recientes, registra 2.443 habitantes (2022) y una superficie aproximada de 14,22 km².

Hay una pista clara de su identidad: la calle principal, Alejo Castex, se estira con casas quintas y viviendas de fin de semana, como si el barrio hubiese decidido conservar la lógica de “escapada” sin salir del Oeste.
La joya: una estación con siglo largo
La estación es el corazón y, también, el mito. Estación 20 de Junio (Línea Belgrano Sur) figura con inauguración en 1908, un nombre anterior (Pontevedra) y un dato que la vuelve postal: fue parte de la traza construida por la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires (CGBA), de origen francés.

Los registros históricos describen que las obras de la línea comenzaron en 1906 y que el 30 de julio de 1907 la parada ya estaba erigida. Además, la estación tiene ubicación precisa (dirección Clemente Ader 1498) y hasta un dato para fanáticos del riel: kilómetro 39,2 desde Buenos Aires.
La “historia secreta”: por qué el tren no quedó donde debía
Acá aparece el dato que muchos vecinos cuentan como leyenda… y que está documentado: intereses de dueños de campos lograron que la estación se instalase a unos 4 km de donde debía estar, es decir, del pueblo de Pontevedra. Esa decisión, tomada a comienzos del siglo XX, terminó moldeando el mapa afectivo del área: la estación nacía con un nombre, pero el territorio le iba a pedir otro.
Décadas después, cuando se corrigieron límites entre Merlo y La Matanza, quedó expuesto el absurdo burocrático: la estación “Pontevedra” quedaba en La Matanza, mientras que el pueblo de Pontevedra quedaba en Merlo. La salida fue rebautizar: en 1949 se impuso el nombre “20 de Junio”.
El Municipio suma un detalle simbólico que explica la elección: el área se renombra en homenaje a Manuel Belgrano y a la Bandera Nacional, además de evitar confusiones con la localidad homónima del partido vecino.
El ferrocarril como economía: leche, campo y Capital
20 de Junio creció con un patrón clásico bonaerense: estación primero, pueblo después. Según reseñas históricas locales, el tren tuvo influencia directa en la economía porque se trataba de una región esencialmente ganadera, desde donde se enviaban leche y derivados hacia la Capital.

En paralelo, durante el primer gobierno de Perón se produjo la nacionalización ferroviaria (1946) y el reordenamiento de denominaciones, proceso en el que la antigua CGBA se integró a la órbita del Ferrocarril General Belgrano (con integración efectiva posterior).
El regreso del andén 26 años después
El 13 de marzo de 1993 se suprimió el último servicio regular de pasajeros que pasaba por allí.
El capítulo luminoso llegó con el trabajo comunitario: desde principios de los 2000 se menciona la custodia y mantenimiento voluntario por parte de entidades vinculadas al ferrocarril, y más tarde el Estado impulsó la recuperación del ramal. Las obras de rehabilitación del tramo comenzaron a tomar forma desde 2018, y el regreso se consolidó con hitos concretos: conexión técnica en julio de 2019, acto de inauguración en noviembre de 2019 y reinauguración del servicio el 2 de diciembre de 2019, tras más de 26 años.
Comida de bodegón: el “premio” después de la caminata
Si el plan es ir con hambre, 20 de Junio juega a favor: hay propuestas bien de mesa larga, porción generosa y sobremesa sin apuro. Un relevamiento gastronómico local menciona bodegones como Tu Rincón y La Posta del Ñato, asociados a comida casera y parrilla.
Y para quienes buscan experiencia “día de campo”, un clásico histórico de la zona es La Matilda, destacada por crónicas de viaje como refugio verde con gastronomía casera, parque amplio y un ritual completo de picada + parrillada + postres tradicionales.
Cómo llegar: tren, colectivo y un detalle que lo vuelve todavía más “escondido”
La forma más pintoresca es el Belgrano Sur, porque convierte la llegada en relato: bajar en una estación centenaria cambia el ritmo de cualquier sábado. También se puede llegar en colectivo, con servicios que conectan con la zona (por ejemplo, la línea 297 aparece asociada a la estación).
En auto, hay un dato que explica por qué muchos lo sienten “oculto”: el acceso vehicular suele vincularse con el partido vecino y con arterias de conexión regional. La propia descripción geográfica destaca el vínculo con Pontevedra y la conexión mediante la Autopista Presidente Perón, con accesos en el cruce con Pablo Ceretti.
















