Preocupación por el aumento de casos de hígado graso: los 4 hábitos que pueden hacer la diferencia
Especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA advirtieron que el 90% de los casos se vincula con obesidad y diabetes. ¿Cómo cuidarse?

En el marco del Día Mundial del Hígado, que se conmemora cada 19 de abril para concientizar sobre las enfermedades hepáticas, especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA advierten sobre un cambio de tendencia preocupante: el crecimiento sostenido del hígado graso como una de las principales amenazas para la salud.
Actualmente, esta enfermedad se posiciona como una de las primeras causantes de trasplante hepático en Estados Unidos y la segunda en nuestro país. En este sentido, desde la Sociedad Argentina de Hepatología señalan que ya es una de las principales causas de enfermedad hepática terminal.

Al respecto, Esteban González Ballerga, jefe de la División de Gastroenterología del Hospital de Clínicas (MN 78.316), explicó a Canal 26 que: “El hígado graso es una acumulación anormal de grasa en el hígado (mayor al 5%) que está fuertemente asociada al consumo excesivo de alcohol y al sobrepeso”.
En su variante no alcohólica, el 90% de los casos está vinculado con obesidad y diabetes. Su mayor riesgo radica en que suele no presentar síntomas: “Es un asesino silencioso, porque las manifestaciones aparecen en etapas avanzadas”, advirtió el especialista.
Hepatitis: el foco central de atención entre las enfermedades hepáticas
Además del hígado graso, desde el Hospital de Clínicas advierten que de las enfermedades hepáticas, las hepatitis virales siguen siendo un foco central de atención:
- Hepatitis A: altamente prevalente. Cerca del 90% de los adultos la tuvo de forma asintomática, mientras que el 10% restante es vulnerable y debe vacunarse. Se transmite por vía fecal-oral, a través de agua o alimentos contaminados o prácticas sexuales sin protección.
- Hepatitis B: tiene baja circulación en Argentina, pero puede derivar en trasplante hepático. Se transmite por contacto con fluidos corporales infectados. Puede prevenirse con vacuna y, aunque no tiene cura, cuenta con tratamiento.
- Hepatitis C: presenta un desafío adicional, ya que en el 40% de los casos se desconoce su origen. Actualmente, los contagios se asocian principalmente a relaciones sexuales sin protección y al uso de drogas endovenosas. No existe vacuna, pero los tratamientos han avanzado significativamente: el 98% de los pacientes puede curarse con terapias eficaces si se detecta a tiempo.

Para prevenir y detectar a tiempo enfermedades hepáticas, los especialistas recomiendan realizar chequeos periódicos que debería incluir:
- Consulta con gastroenterólogo o hepatólogo
- Análisis de sangre para evaluar anticuerpos
- Ecografía hepática para observar tamaño y presencia de grasa
- Esquema de vacunación completo contra hepatitis A y B
- Seguimiento de tratamientos indicados
Sin embargo, advierten sobre un obstáculo frecuente: la baja adherencia a la vacunación en adultos, muchas veces postergada.
Hígado graso y hepatitis: hábitos que marcan la diferencia
El cuidado del hígado está estrechamente ligado al estilo de vida. Mantener hábitos saludables es fundamental para prevenir enfermedades:
- Alimentación equilibrada
- Actividad física regular
- Consumo moderado de alcohol
- Prácticas sexuales seguras

“El diagnóstico temprano y la prevención son claves. Hoy contamos con herramientas eficaces y accesibles, pero el desafío es que la población consulte y se controle”, concluyó González Ballerga.
En un contexto donde el hígado graso avanza sin síntomas y gana terreno como causa de enfermedad grave, la concientización y los controles médicos se vuelven más necesarios que nunca.












