
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca generar conciencia sobre una problemática de salud pública y promover herramientas para su prevención.
En Argentina, se registran más de 20 intentos de suicidio por día y según informes del Observatorio de Política Criminal (OPC) y del Ministerio de Salud, nuestro país registra una tasa de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, la más alta de su historia, y muy por encima del promedio mundial estimado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Frente a este escenario, especialistas de la salud mental advierten sobre la importancia de detectar a tiempo las señales de sufrimiento y generar espacios donde las personas puedan expresar lo que sienten. Al respecto, la psiquiatra infanto-juvenil Silvia Ongini, del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas de la UBA, destaca que se trata de una problemática multicausal: “El suicidio es una problemática multicausal, donde intervienen factores como el acoso escolar, el ciberacoso, el grooming, la exposición a desafíos en redes sociales, la salud mental desatendida y, en muchos casos, la falta de contención emocional en los entornos cercanos”, expresó.
De hecho, la especialista indicó que en el caso de los niños, niñas y adolescentes, es imperioso que cuenten con un adulto disponible para escuchar las problemáticas y abordarlas apropiadamente. Además, Ongini advirtió sobre el impacto de la soledad no deseada y de situaciones que pueden resultar difíciles de procesar a determinadas edades. “Visibilizar el sufrimiento, registrar los cambios de conducta, habilitar la palabra y no minimizar ni subestimar las señales de alerta es clave para actuar a tiempo”, sostiene la especialista.

La conversación tampoco tiene que limitarse al ámbito familiar. La escuela, los amigos, los clubes y otros espacios de pertenencia pueden convertirse en parte de una red de acompañamiento.
Cuáles son las señales de alerta para prevenir el suicidio
No existe una única señal que permita determinar que una persona está en riesgo. Sin embargo, algunos cambios pueden indicar que alguien necesita ayuda y merece ser escuchado. Entre las señales de vulnerabilidad emocional mencionadas por Ongini aparecen:
- Aislamiento y retraimiento.
- Persistencia de pensamientos negativos.
- Desesperanza.
- Irritabilidad o cambios repentinos de humor.
- Cambios bruscos en la conducta o en los vínculos.
- Ansiedad.
- Rechazo hacia uno mismo.
- Alteraciones del sueño o de la alimentación.
- Abandono del cuidado personal.
- Deterioro del rendimiento escolar o laboral.
- Consumo de alcohol u otras sustancias.
- Conductas desafiantes o violentas.
La presencia de alguno de estos comportamientos no significa necesariamente que exista riesgo suicida. Pero sí puede ser una señal para acercarse, preguntar cómo está la persona y considerar la consulta con un profesional.
Cómo acompañar a una persona que atraviesa una crisis
Ante una situación de sufrimiento intenso, lo primero es evitar los juicios y no minimizar aquello que la persona está expresando. Escuchar con calma, mostrar interés y transmitir que no está sola puede ayudar a generar un espacio de confianza.
Las recomendaciones oficiales también indican que, frente a una situación de riesgo, la persona no debe quedar sola y es importante involucrar a referentes afectivos y profesionales de salud. Si existe un riesgo cierto e inminente de autolesión o suicidio, se trata de una urgencia que requiere atención inmediata.
En niños, niñas y adolescentes, el abordaje debe ser integral. Según Ongini, cuando existe ideación o un intento suicida se trabaja con la familia, la escuela y otros ámbitos de pertenencia para construir una red de contención. En situaciones de riesgo agudo, puede ser necesaria una internación terapéutica como medida de cuidado y protección.

La prevención también implica fortalecer las redes de contención, según la Ley
La prevención no depende solamente de la persona que atraviesa una crisis. También requiere que familiares, docentes y otros referentes tengan herramientas para reconocer señales de alerta y sepan dónde buscar ayuda.
La Ley Nacional de Prevención del Suicidio establece, entre sus objetivos, el desarrollo de estrategias de sensibilización, la capacitación de distintos actores y la creación de redes de apoyo para la prevención, detección, tratamiento y seguimiento.
Dónde pedir ayuda en Argentina
Si una persona atraviesa una crisis de salud mental o alguien cercano necesita orientación, puede comunicarse con el 0800-999-0091, la línea nacional y gratuita de orientación y apoyo en urgencias de salud mental. El servicio funciona las 24 horas, los 365 días del año y tiene alcance en todo el país.
También continúa disponible la línea 135 de prevención del suicidio. En CABA y Gran Buenos Aires se puede acceder a través de ese número, mientras que desde otras zonas existen alternativas telefónicas de asistencia. Ante una situación de peligro inmediato, es importante acudir a la guardia del hospital o centro de salud más cercano o solicitar asistencia de emergencia.















