El gesto de Riquelme que encendió la polémica tras el empate de Boca ante Gimnasia de Mendoza
El empate de Boca ante Gimnasia de Mendoza dejó algo más que preocupación futbolística: un gesto de Juan Román Riquelme encendió la polémica en La Bombonera. El presidente decidió cerrar las cortinas de su palco en medio de los silbidos, una reacción que muchos interpretaron como un símbolo de distancia con el hincha en uno de los momentos más delicados del equipo.
El empate 1-1 entre Boca Juniors y Gimnasia de Mendoza en La Bombonera dejó un clima tenso, pero esta vez el foco no estuvo únicamente en el rendimiento del equipo, sino en un gesto de Juan Román Riquelme que despertó un fuerte debate entre los hinchas. Según reportó Bolavip, la reacción del presidente del club tras el pitazo final fue interpretada como una señal de distancia con el público xeneize, que volvió a manifestar su descontento ante un presente futbolístico más que irregular.
Un presente deportivo que preocupa
Boca suma apenas nueve puntos luego de siete fechas en el Torneo Apertura, posicionándose fuera de la zona de playoffs. La irregularidad, el bajo rendimiento y la seguidilla de lesiones han alimentado el malestar generalizado de los hinchas, quienes ya no ocultan su impaciencia. El empate ante Gimnasia de Mendoza —un recién ascendido— profundizó aún más la preocupación y los silbidos en La Bombonera fueron una clara muestra de ello.

El gesto que desató la discusión
En medio de ese clima caliente, Riquelme decidió cerrar las cortinas de su palco ni bien terminó el partido. La acción fue leída como una señal de desconexión con los hinchas, quienes esperaban verlo presente y dando la cara en un momento complicado. De acuerdo con los reportes, la decisión buscó evitar tanto ser visto en medio de los abucheos como quedar expuesto a posibles muestras de desaprobación hacia su gestión deportiva.
Si bien no se difundieron imágenes del presidente durante el partido, otras fuentes como TN recordaron que Riquelme suele cerrar las cortinas para mantener reuniones privadas durante los encuentros. Sin embargo, esta vez la explicación no logró calmar el enojo de un sector importante del hincha xeneize, que interpretó el gesto como una falta de sensibilidad frente a la situación actual del club.
Un clima que ya venía caldeado
El malestar no es nuevo. En las semanas previas ya se habían escuchado cánticos contra la dirigencia, y el empate solo intensificó la tensión. Incluso algunos referentes del mundo Boca sostienen que el ciclo de Claudio Úbeda está bajo análisis, mientras otros exjugadores sugieren cambios en la conducción técnica para intentar revertir el momento deportivo. Esta presión externa, sumada al clima interno, solo aumenta el scrutinio sobre cada gesto del presidente xeneize.
Silbidos, malestar y un mensaje que La Bombonera intentó dejar claro
Los hinchas no ocultaron su frustración. El mensaje fue directo: “así no”. El público entiende que el club está lejos del nivel que exige su historia, y el gesto de Riquelme —más allá de sus motivos— terminó de encender una polémica que ya estaba latente. Para muchos, fue simbólico de una dirigencia que parece cada vez más distante en un momento donde la cercanía y la transparencia son claves.
¿Qué puede pasar ahora?
El desafío inmediato será reconstruir el vínculo con la gente y encontrar soluciones futbolísticas urgentes. El equipo necesita resultados, el entrenador apoyo y la dirigencia serenidad. Pero el hincha, como siempre, espera hechos más que palabras.
En definitiva, el gesto de Riquelme no fue un simple movimiento de cortinas: se transformó en un síntoma más de un Boca que hoy parece tambalear desde lo futbolístico y lo institucional.

















