La vuelta del Chacho: cómo fue el paso de Coudet como futbolista de River
El paso de Coudet por River tuvo 5 títulos, un carácter que contagió y escenas que quedaron en la memoria. De sus volteretas y rabonas al golazo en la Bombonera, por qué es querido por los hinchas millonarios.

El “Chacho” Coudet volverá a River para tener su tercer paso por la institución. El flamante técnico tendrá la difícil tarea de reemplazar al entrenador más ganador de la historia riverplatense, aunque a diferencia de su predecesor en esta asignación, Martín Demichelis, lo hará en un contexto completamente distinto: el Millonario atraviesa la crisis futbolística más dura de los últimos 10 años y no da pie con bola.
Frente a la magnitud del cataclismo, la dirigencia apostó por un viejo conocido que, si bien no nació de la cantera del club, lo conoce hasta las entrañas y levantó varios títulos con la banda roja. River Plate es para Coudet la institución en la que más partidos jugó, superando a Rosario Central, donde es ídolo.
Pese a no estar en ninguna bandera, el “Chacho” es recordado con cariño por los hinchas de Núñez. Sus goles, su entrega, su buen pie y su perfil pícaro y carismático le ganaron varios aplausos las veces que volvió a pisar el Monumental, ya sea como jugador o técnico de otros clubes.

Las locuras de Coudet van más allá de lo que hizo adentro de las líneas de cal. Aún perviven en el imaginario colectivo situaciones como cuando apareció en el entrenamiento con Fiat 147, excusandose en la inseguridad de ir en autos de lujo; cuando convenció al plantel de teñirse el pelo para festejar un campeonato, que dejó fotografías insólitas de aquel torneo; e incluso cuando casi deja ciego al “Bichi” Fuertes por hacer un chiste con un matafuego.
El paso de Coudet como jugador de River
Llegó a River por primera vez en 1999, tras vestir la camiseta de San Lorenzo, Rosario Central y Platense, donde debutó. Antes de llegar, en una entrevista, había afirmado ser hincha de Boca, aunque no parece haber guardado mucho amor por el club de La Ribera. Lució la banda roja en el pecho hasta 2002, cuando partió con rumbo a España, y tras una temporada en el Celta de Vigo, volvió al Millonario.
En sus dos períodos fue una pieza fundamental de los equipos de Ramón Díaz y Manuel Pellegrini. Además, ganó 5 títulos: el Apertura 1999 y los Clausura 2000, 2002, 2003 y 2004. En total, disputó 179 partidos, 12.487 minutos. Gritó 27 goles y dio 49 asistencias. Recibió 33 tarjetas amarillas y fue expulsado en 3 oportunidades.
Jugaba como un “8″ llegador, dinámico, con el arco rival entre ceja y ceja y mucha técnica. Una diestra precisa, potente y que iba a trabar fuerte. Su carácter era metedor, aunque cuando podía, no escatimaba en tirar lujos y rabonas. Cuando hacía un gol, no dudaba en sacar a relucir su privilegiada condición atlética, y su festejo dando volteretas en el aire se volvió una marca registrada del “Chacho”.

Entre sus anotaciones más recordadas está el golazo que convirtió en cancha de Boca para que River gane por 3 a 0 el superclásico. Tras una asistencia de Fernando Cavenaghi, Coudet metió un derechazo rasante que se insertó en la esquina inferior derecha del arquero xeneize.
Con todos estos pergaminos y tras la salida de Marcelo Gallardo, fue de los primeros apellidos que cruzó la mente de Stéfano Di Carlo cuando tuvo que pensar en un reemplazante para el “Muñeco”. El presidente de River no quería repetir los errores del pasado y buscó un entrenador que no solo tuviera experiencia dirigiendo planteles de Primera División, sino que además posea el carácter necesario para ordenar un vestuario golpeado, con sospechas de divisiones internas y apuntado por los hinchas como el principal responsable de los malos resultados.















