Tarifas de luz y gas. Foto: X/Grok.

El Gobierno de la Nación puso en marcha el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), un nuevo sistema que reemplaza la anterior segmentación de tarifas para los subsidios de luz y gas.

A partir de ahora, la ayuda estatal estará destinada solo a los hogares que cumplan con determinados requisitos económicos y patrimoniales, según la normativa publicada este martes en el Boletín Oficial.

El esquema se basa en el cruce de datos entre distintos organismos públicos, que permitirá evaluar cada caso a partir de una declaración jurada digital. La Secretaría de Energía será la encargada de administrar y controlar la asignación de estos subsidios.

La ayuda estatal estará destinada solo a los hogares que cumplan con determinados requisitos económicos y patrimoniales. Foto: X/Grok.

Subsidios de luz y gas: quiénes quedarán excluidos del beneficio

  • Contar con embarcaciones de lujo o aeronaves.
  • Poseer activos societarios que indiquen capacidad económica elevada.
  • Poseer un automóvil con antigüedad menor o igual a tres años (salvo en casos de titulares con Certificado Único de Discapacidad).
  • Tener tres o más inmuebles registrados a nombre de integrantes del hogar.

Quienes ya estaban inscriptos en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) no deberán volver a anotarse, ya que sus datos pasarán automáticamente al nuevo sistema. De todos modos, podrán actualizarlos si hubo cambios en su situación familiar o económica.

Según el Gobierno, el objetivo es “identificar con precisión quiénes realmente necesitan la ayuda estatal” y evitar asignaciones indebidas, a través del cruce de datos entre la ANSES, la Secretaría de Energía y otros organismos.

El impacto que tendrá la quita de subsidios

En este marco, quedarán fuera del subsidio los hogares que tengan bienes o activos de alto valor, como vehículos nuevos, varias propiedades, embarcaciones o participación en sociedades. En la práctica, esto impactará sobre todo en sectores de ingresos medios, que pasarán a pagar tarifas más cercanas al costo real del servicio.

El objetivo es “identificar con precisión quiénes realmente necesitan la ayuda estatal” y evitar asignaciones indebidas. Foto: X/Grok.

Aunque no habrá que reinscribirse, la actualización de datos puede derivar en la pérdida automática del subsidio si se detectan inconsistencias o cambios patrimoniales. El Gobierno anticipa que el efecto se verá en facturas más altas a lo largo del año, especialmente en los meses de mayor consumo.

La situación en las pymes

En el caso de las pequeñas y medianas empresas, el nuevo esquema endurece los criterios para acceder a la energía subsidiada.

Las pymes con capacidad económica comprobable, activos relevantes o niveles de facturación por encima de los parámetros definidos quedarán excluidas del beneficio, lo que implicará mayores costos operativos para comercios, industrias y servicios intensivos en energía.

Desde el sector productivo advierten que el aumento de tarifas podría trasladarse a precios o afectar márgenes en un contexto de actividad todavía frágil.