
Las exportaciones argentinas de sebo bovino tuvieron un crecimiento exponencial durante la última década y convirtieron a este subproducto de la industria frigorífica en un insumo cada vez más relevante para el mercado internacional. En 2025, los envíos superaron las 154.000 toneladas, lo que permitió que el país alcanzara el cuarto puesto entre los principales exportadores mundiales.
El dato marca un fuerte cambio respecto de una década atrás. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Argentina exportó apenas 6.819 toneladas de sebo bovino en 2015. Diez años después, el volumen llegó a 154.808 toneladas, por un valor de US$125,2 millones.

El sebo bovino pasó de ser un subproducto a un insumo buscado
El sebo bovino es la grasa que se obtiene durante el procesamiento de los subproductos de la faena. En los frigoríficos, además de la carne, se generan cueros, menudencias, huesos y tejido graso.
Este último se procesa a altas temperaturas y permite obtener productos como sebo y harina de carne y hueso. Durante años, el sebo tuvo como principales destinos la fabricación de jabones, cosméticos y velas, además de la alimentación animal.
La BCR describió esos mercados como “de valor moderado, estables y poco disputados”. Sin embargo, durante los últimos años apareció una nueva demanda que modificó por completo el escenario: el uso de grasas animales para la elaboración de combustibles renovables, especialmente en Estados Unidos.
Argentina multiplicó sus exportaciones de sebo
El crecimiento de las ventas externas fue muy superior al aumento de la actividad ganadera. Mientras que durante un período de casi 15 años el volumen de animales faenados creció un 25%, las exportaciones argentinas de sebo aumentaron un 4480%.

La BCR explicó que “las causas del salto, sin embargo, son más externas que internas”. El principal factor fue el cambio en la demanda internacional, impulsado por la política energética estadounidense. Según la entidad, “lo que cambió fue la demanda internacional, empujada sobre todo por la política energética de Estados Unidos”.
Este fenómeno permitió que Argentina pasara de representar apenas el 0,4% de las exportaciones mundiales de sebo bovino en 2015 a alcanzar una participación del 7,8% en 2025. Así, el país avanzó del puesto 15 al cuarto lugar del ranking global.
Estados Unidos impulsó la demanda de sebo bovino
Uno de los principales motores de este crecimiento fue la expansión de la industria estadounidense de diésel renovable.
De acuerdo con datos de la Energy Information Administration (EIA) citados por la BCR, la producción estadounidense pasó de aproximadamente 7,2 millones de barriles anuales a fines de 2018 a 69,4 millones en 2025.
A diferencia del biodiésel tradicional, el diésel renovable puede producirse a partir de aceites y grasas y utilizarse sin límites de mezcla con combustibles de origen fósil.

El crecimiento de esta industria generó una mayor competencia por las materias primas y convirtió al sebo en un producto estratégico. “El sebo, que hasta entonces competía en mercados de valor moderado, pasó a integrar la canasta de insumos de una industria energética en crecimiento”, señaló la BCR.
El impacto fue significativo: el consumo estadounidense de grasa bovina destinada a biocombustibles pasó de unas 75.000 toneladas mensuales en 2021 a un máximo cercano a las 450.000 toneladas hacia fines de 2025. Esto representa un crecimiento superior al 720%.
Por qué el sebo es atractivo para producir combustibles
La grasa bovina reúne características que la vuelven atractiva para la industria de combustibles renovables. El sebo puede utilizarse para elaborar diésel renovable y combustible sostenible de aviación y presenta una intensidad de carbono menor que la de algunos aceites vegetales.
Este indicador contempla las emisiones generadas durante el ciclo de vida del combustible y tiene importancia dentro de los programas estadounidenses que ofrecen incentivos para determinados combustibles renovables. La creciente demanda, por lo tanto, no solo elevó el valor estratégico del sebo: también modificó el mapa del comercio internacional.
Argentina quedó cuarta en el ranking mundial
El avance argentino coincidió con una transformación en los principales países exportadores. En 2015, Estados Unidos era el segundo mayor exportador mundial de sebo bovino. Para 2025 había caído al sexto puesto, debido a que comenzó a destinar una mayor proporción de su producción a abastecer su propia industria de combustibles.

“Ese espacio fue ocupado por proveedores del hemisferio sur”, indicó la BCR. Uno de los casos más destacados fue Brasil, que hace diez años ocupaba el puesto 31 del ranking y exportaba menos de 1.000 toneladas anuales.
En 2025, el país sudamericano llegó al segundo lugar mundial, con alrededor de 402.000 toneladas, prácticamente el mismo volumen registrado por Australia, que lideró el ranking. Argentina, en tanto, quedó en el cuarto puesto, detrás de Australia, Brasil y Canadá.
Estados Unidos se convirtió en el principal destino argentino
El crecimiento de la demanda estadounidense también modificó los destinos de las exportaciones argentinas. Entre 2018 y 2022, los principales compradores eran Países Bajos y Brasil. En el promedio del período 2023-2026, considerando para 2026 únicamente los datos disponibles de los primeros siete meses del año, Estados Unidos concentró cerca del 60% de los envíos argentinos, mientras que Uruguay representó aproximadamente una cuarta parte.
Sin embargo, durante los primeros siete meses de 2026 se registró un cambio en la relación comercial.
La BCR explicó que desde este año el crédito impositivo estadounidense 45Z excluye al sebo bovino importado. Entre enero y julio de 2026, los embarques argentinos hacia Estados Unidos fueron 4% inferiores a los registrados durante el mismo período de 2025.
El mercado estadounidense todavía necesita importar sebo
Pese a la caída registrada en los primeros siete meses de 2026, la demanda estadounidense continúa siendo determinante para el sector.
La BCR señaló que “la demanda estadounidense excede su capacidad de abastecimiento interno” y que, ante el aumento de las obligaciones de mezcla, las importaciones continuarían teniendo un lugar en ese mercado.
Además de los combustibles renovables, el sebo conserva sus destinos tradicionales, entre ellos la industria oleoquímica, la fabricación de jabones y la alimentación animal.

Argentina tiene una particularidad frente a otros países
El mercado argentino presenta una característica que ayuda a explicar el fuerte crecimiento de las exportaciones de sebo.
Mientras Estados Unidos utiliza grasas animales como materia prima para determinados combustibles renovables, la industria local de biocombustibles utiliza principalmente aceite de soja para producir biodiésel.
Por ese motivo, una parte importante del sebo generado por la industria frigorífica queda disponible para la exportación o los usos industriales tradicionales.
Para la BCR, la fuerte demanda estadounidense fue la que “abrió el espacio que proveedores como Brasil y Argentina ocuparon en el mercado internacional”.
De esta manera, un producto que durante años tuvo un papel secundario dentro de la cadena ganadera argentina pasó a convertirse en un insumo estratégico para una industria energética en expansión, con un impacto directo en el comercio exterior del país.

















