
El blanco fue durante mucho tiempo el color favorito en la decoración de interiores por su imagen limpia, luminosa y atemporal. Sin embargo, el interiorista español Óscar Betancor, de Jameos Estudio, advirtió que esta elección no siempre es la más acertada, sobre todo en espacios pequeños o con poca luz natural.
Betancor sostuvo que pintar de blanco una habitación chica puede resultar contraproducente: lejos de aportar luminosidad, puede generar sombras grises y frías que restan calidez al ambiente.
“Si tu habitación es pequeña y no está muy bien iluminada, si la pintás de color blanco podés generar sombras grises y frías. Lo ideal es un tono beige o gris dorado para que las sombras que se proyectan sean en tonos cálidos”, explicó el especialista.
En lugar de apostar siempre por el blanco puro, recomendó elegir tonos cálidos y sutiles como el beige o el gris dorado suave, que ayudan a suavizar las sombras y suman calidez sin perder luminosidad.
Qué colores elegir en ambientes grandes y luminosos
El equipo de Jameos Estudio también se refirió a los casos en los que la casa cuenta con ambientes amplios y buena entrada de luz natural. En estos espacios, sugirieron aprovechar el potencial del color para sumar profundidad y sofisticación.
“Si tu habitación es muy luminosa y tiene un espacio considerable, podés aprovechar y pintarla de gris aplicando un tono gris neutro para conseguir profundidad. Eso sí, tenemos que seguir manteniendo el techo en color blanco para conseguir reflejar la luz y proyectarla en toda la estancia”, detallaron desde el estudio.

Este contraste entre paredes y techo permite crear interiores más ricos visualmente, donde las paredes funcionan como un lienzo envolvente y acogedor, sin perder la sensación de amplitud.
El color, una herramienta que va más allá de lo estético
Para Betancor y su equipo, el color no es solo una cuestión de moda o estética, sino también una herramienta emocional y funcional. Insistieron en que no existen reglas universales y que cada espacio requiere una decisión pensada en función de sus características.
El blanco puede ser una buena opción, pero solo si el ambiente cuenta con suficiente luz natural y se complementa con texturas, materiales y muebles que aporten calidez. Explorar otras gamas neutras puede transformar un ambiente de “bonito” a “impactante”, según el interiorista.














