
La industria metalúrgica argentina continúa sin encontrar señales claras de recuperación. Durante agosto, la producción del sector sufrió una caída interanual del 6,1% y retrocedió un 3,9% frente a julio, según el último relevamiento de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
La tendencia negativa se extendió durante todo el año. Entre enero y agosto, la actividad acumuló una contracción del 5,6%, en medio de una menor demanda, la reducción de pedidos y las dificultades que enfrentan las compañías para sostener su nivel de producción.
Sin embargo, el dato que encendió las mayores alarmas fue el de la capacidad instalada. Las fábricas metalúrgicas operaron apenas al 39,6% de su potencial, lo que implica que aproximadamente seis de cada diez máquinas permanecieron sin actividad.
La industria funciona en niveles históricamente bajos
La utilización de la capacidad instalada disminuyó 5,2 puntos porcentuales respecto del mismo mes de 2025 y se mantiene entre los registros más bajos de los últimos años.
Las empresas disponen de instalaciones, trabajadores y equipamiento, pero no reciben suficientes pedidos para aprovechar su capacidad productiva. La situación refleja un problema que supera una caída mensual y expone la debilidad de la demanda interna.

Desde ADIMRA advirtieron que todavía no se observa una recuperación significativa. Además, el elevado nivel de capacidad ociosa dificulta anticipar una reactivación contundente en el corto plazo.
Los sectores metalúrgicos más golpeados
La caída alcanzó a prácticamente todos los rubros. Bienes de Capital encabezó las pérdidas con una baja interanual del 11,1%, mientras que la actividad de Fundición retrocedió 7,9%.
También se registraron descensos en Carrocerías, remolques y semirremolques, con una contracción del 6,6%, y en Autopartes, cuya producción disminuyó 6,4%.
Por su parte, Otros Productos de Metal cayó 4,7%, Equipos y Aparatos Eléctricos bajó 4,4% y Equipamiento Médico perdió 3,2%. La Maquinaria Agrícola mostró el retroceso más moderado, con una baja del 2,7%, aunque registró un comportamiento desigual entre las empresas.
Construcción y consumo, bajo presión
Por segundo mes consecutivo, todas las cadenas de valor relevadas presentaron resultados negativos, lo que demuestra que el freno productivo no está concentrado en una sola actividad.
La cadena vinculada con el Consumo Final cayó 9,6%, mientras que la relacionada con la Construcción retrocedió 8,2%. También disminuyeron los sectores Agrícola, Minería, Petróleo y Gas, Energía Eléctrica, Alimentos y Bebidas y Automotriz.

Entre los proveedores metalúrgicos, las mayores caídas también estuvieron asociadas con la Construcción y el Consumo Final, dos actividades especialmente afectadas por la reducción de la demanda.
La crisis impacta en el empleo y las finanzas
El deterioro de la producción comenzó a trasladarse al mercado laboral. Durante agosto, el empleo metalúrgico cayó 2,5% interanual y disminuyó 0,3% frente al mes anterior.
A este panorama se sumaron las dificultades financieras. El 10,3% de las empresas registra atrasos en el cumplimiento de sus obligaciones, una señal de que la menor actividad comienza a comprometer la capacidad de pago del sector.
La caída tampoco fue uniforme en todo el país. Entre Ríos presentó el mayor retroceso, con una baja del 8,8%, seguida por Córdoba, con 7,8%, y la provincia de Buenos Aires, con 7,3%.
Qué esperan las empresas para los próximos meses
Las perspectivas continúan siendo cautelosas. El 68,1% de las compañías no espera incrementar su producción durante el próximo trimestre. Dentro de ese grupo, el 46,8% considera que mantendrá el volumen actual, mientras que el 21,3% anticipa una nueva caída.
Con más de la mitad de su capacidad productiva paralizada, menor empleo y dificultades financieras, la industria metalúrgica enfrenta meses decisivos. La recuperación de los pedidos y del mercado interno será fundamental para determinar si el sector logra abandonar uno de sus niveles de actividad más bajos.

















