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El empleo registrado volvió a caer: qué sectores perdieron más puestos de trabajo

En junio se contabilizaron 12,757 millones de trabajadores registrados, unos 116.000 menos que un año antes, mientras el empleo asalariado privado acumuló 13 meses consecutivos de contracción.

La industria, el comercio y otras actividades vinculadas con el mercado interno concentraron una parte importante de la pérdida de empleos formales.
La industria, el comercio y otras actividades vinculadas con el mercado interno concentraron una parte importante de la pérdida de empleos formales. Foto: Unsplash
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El mercado laboral argentino todavía no consigue consolidar una recuperación. En junio de 2026 se contabilizaron 12,757 millones de trabajadores registrados, lo que representó una caída desestacionalizada del 0,1% frente a mayo. En la comparación interanual, la reducción fue del 0,9%, equivalente a aproximadamente 116.000 personas menos dentro del sistema formal.

La contracción ocurrió pese a los cambios introducidos en la legislación laboral y a los incentivos destinados a reducir los costos de las nuevas contrataciones. Los especialistas advierten que una modificación regulatoria puede mejorar las condiciones para incorporar personal, pero difícilmente genere empleo por sí sola cuando las empresas enfrentan menor demanda, márgenes ajustados o caídas en sus niveles de producción.

El empleo asalariado privado acumuló 13 meses de caída

La principal explicación del retroceso de junio fue el comportamiento del empleo asalariado privado. Esta modalidad disminuyó otro 0,1% mensual y quedó en torno a 6,09 millones de trabajadores. Frente al mismo mes de 2025, la caída llegó al 1,9%, con una pérdida estimada de alrededor de 121.000 puestos.

La reducción mensual equivalió a unos 6.200 empleos y extendió a 13 meses consecutivos la trayectoria descendente del trabajo asalariado en empresas privadas. Los informes oficiales señalan que el mercado se mantuvo relativamente estable durante los primeros meses de 2025, pero volvió a deteriorarse desde junio de ese año.

El empleo público tampoco compensó esa caída. En junio perdió cerca de 5.100 puestos respecto de mayo y quedó aproximadamente 30.000 trabajadores por debajo del nivel registrado un año antes. En ambos casos, la variación interanual fue negativa, aunque la pérdida relativa resultó más fuerte dentro del sector privado.

La industria, el comercio y otras actividades vinculadas con el mercado interno concentraron una parte importante de la pérdida de empleos formales. Foto: Pexels.

Industria y comercio concentraron las mayores pérdidas

Los sectores con mayor exposición al mercado interno presentaron los retrocesos más pronunciados. En la comparación interanual, la industria manufacturera redujo su empleo en un 4,5%, mientras la intermediación financiera cayó 4,1% y el comercio y las reparaciones disminuyeron 3,1%. También se registraron bajas en minería y canteras, transporte, almacenamiento y comunicaciones.

Un análisis de la consultora LCG calculó que unos 55.000 de los empleos asalariados privados perdidos durante el último año correspondieron a la industria y otros 41.000 al comercio. Estas actividades emplean a una proporción considerable de los trabajadores formales, por lo que su deterioro tiene un efecto superior al crecimiento registrado en sectores de menor peso laboral.

En contraste, hubo aumentos interanuales en agricultura, ganadería, caza y silvicultura, pesca, suministro de electricidad, gas y agua, y algunos servicios comunitarios. Sin embargo, esas subas fueron acotadas y no alcanzaron para compensar las pérdidas producidas en las ramas más intensivas en mano de obra.

La caída se concentró en los principales distritos

La provincia de Buenos Aires habría concentrado alrededor de 48.000 de los puestos asalariados privados perdidos en un año. La Ciudad de Buenos Aires registró unos 23.000 empleos menos, mientras Córdoba perdió aproximadamente 9.000 y Santa Fe otros 7.000.

Las excepciones fueron San Juan, Neuquén y Río Negro, que en conjunto sumaron alrededor de 12.000 puestos. El comportamiento de esas provincias se vincula con el mayor dinamismo de determinadas actividades energéticas, mineras y productivas, aunque su crecimiento no logró modificar el resultado nacional.

La distribución territorial refleja una economía que avanza a distintas velocidades. Algunas actividades exportadoras o relacionadas con recursos naturales muestran una evolución más favorable, mientras que la industria, el comercio y otros sectores dependientes del consumo interno continúan reduciendo personal.

La producción de celulares es uno de los principales segmentos de la industria electrónica de Tierra del Fuego
La industria, el comercio y otras actividades vinculadas con el mercado interno concentraron una parte importante de la pérdida de empleos formales. Foto: Gobierno de Tierra del Fuego

Creció el monotributo y cambió la composición del trabajo formal

Mientras disminuyeron los puestos asalariados, el número de monotributistas mantuvo una tendencia ascendente. Durante junio se registraron alrededor de 2,2 millones de aportantes, unos 4.300 más que en mayo y más de 40.000 por encima del nivel del mismo mes de 2025.

También aumentaron levemente el monotributo social y el trabajo registrado en casas particulares. Esta última actividad alcanzó aproximadamente 442.900 personas y presentó una mejora interanual del 0,8%. Esos incrementos compensaron parcialmente el retroceso del empleo asalariado, pero no fueron suficientes para evitar la caída del total registrado.

El crecimiento del monotributo puede representar la creación de nuevas actividades independientes, aunque también puede reflejar el desplazamiento de trabajadores desde empleos asalariados hacia modalidades con menores niveles de estabilidad y protección. Los datos administrativos no permiten determinar automáticamente cuál de esas situaciones explica cada alta.

La informalidad laboral llegó al 45%

El deterioro del empleo formal convive con un aumento de la informalidad. De acuerdo con los datos de la Encuesta Permanente de Hogares citados en el análisis, el 45% de las personas ocupadas se encontraba en una situación laboral informal durante el segundo trimestre de 2026, un punto porcentual más que un año atrás.

El indicador incluye diferentes situaciones, desde personas asalariadas sin aportes hasta ocupaciones independientes no registradas. Su crecimiento muestra que el mercado puede mantener determinados niveles de ocupación, pero con una participación cada vez mayor de puestos sin las coberturas asociadas con la seguridad social.

Los primeros resultados de la Encuesta de Indicadores Laborales correspondientes a julio mostraron una variación mensual sin cambios para las empresas relevadas en los principales centros urbanos. Ese dato podría señalar una estabilización, aunque todavía no alcanza para confirmar una recuperación sostenida.

El comportamiento de los próximos meses dependerá de la evolución de la actividad económica y de la demanda en industria, comercio y construcción. Los cambios regulatorios pueden reducir obstáculos para contratar, pero la recuperación del empleo requerirá que las empresas vuelvan a producir, vender e invertir en una escala suficiente para incorporar trabajadores.

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