Fuerza Aérea Argentina: ¿por qué los aviones caza F-16 todavía no vuelan y se mantienen en tierra firme en Córdoba?
Desde que llegaron a territorio nacional, en diciembre de 2025, las aeronaves se mantienen en los hangares del Área de Material de Río Cuarto.

La Fuerza Aérea Argentina designó al Área de Material Río Cuarto (Armacuar) como la base operativa para los primeros seis aviones caza F-16 que llegaron al país directamente desde Dinamarca. No es una decisión al azar: se trata de un lugar con experiencia en mantenimiento aeronáutico y con instalaciones modernas para encarar la adaptación de estas aeronaves antes de que entren en servicio.
Al mismo tiempo, la institución activó un plan de capacitación técnica junto a instructores argentinos y de Estados Unidos. La idea es preparar al personal que va a trabajar día a día con los aviones, sobre todo en tareas de mantenimiento preventivo y correctivo. El entrenamiento abarca áreas clave como mecánica, aviónica y sistemas de armas, esenciales para operar este tipo de caza.

Por ahora, los F-16 se quedan en tierra porque el foco está puesto en que técnicos y operarios se familiaricen con la nueva plataforma: cómo se mantiene, cómo se inspecciona y cuáles son los procedimientos de seguridad. Es un paso necesario para evitar errores y garantizar que, cuando despeguen, lo hagan en condiciones óptimas. Recién cuando termine esta etapa de entrenamiento y puesta a punto comenzarán las primeras pruebas de vuelo en el país, que podrían concretarse hacia fines de febrero o comienzos de marzo..
Cabe destacar que este proceso es habitual en la incorporación de aeronaves de combate de alta complejidad y busca garantizar estándares operativos y de seguridad. En este contexto, que los aviones permanezcan en tierra no responde a demoras ni inconvenientes, sino a una fase prevista dentro del cronograma de incorporación.
El salto tecnológico que implican los aviones caza F-16 en Argentina
Los F-16 incorporados por la Fuerza Aérea Argentina llegan con un nivel de digitalización que marca un quiebre respecto de los sistemas utilizados hasta ahora. Las aeronaves cuentan con el sistema ILIAS, una plataforma que integra en un único entorno digital la gestión de inventarios, la trazabilidad de componentes y el mantenimiento de la flota. Se trata de una arquitectura avanzada que exige un proceso de adaptación por parte del personal técnico y operativo argentino, y que explica en parte por qué los aviones aún no iniciaron actividades de vuelo.
En paralelo, durante las primeras semanas del mes arribaron al país cerca de 50 contenedores con herramientas, repuestos, componentes y armamento, destinados a sostener las futuras operaciones del sistema F-16. Este despliegue logístico constituye un paso clave para consolidar la estructura de apoyo del programa y garantizar la autonomía operativa de las aeronaves una vez que entren en servicio.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa mantiene un intercambio permanente con Dinamarca para terminar de definir el cronograma de entrega de la segunda tanda de cazas adquiridos. Por ahora, la planificación contempla que otros seis F-16 lleguen a la Argentina hacia diciembre de este año, en línea con el calendario acordado entre ambas partes.
Mientras avanza el proceso de incorporación, se prevé la permanencia en el país de personal militar de Estados Unidos y Dinamarca, que continuará participando de las tareas de instrucción y asesoramiento hasta completar el entrenamiento de los aviadores argentinos. En ese sentido, dentro del ámbito de Defensa reconocen que la formación plena de los pilotos demandará gran parte de 2026.
La flotilla actualmente asentada en Córdoba está compuesta por dos F-16AM monoplaza y cuatro F-16BM biplaza. En total, la Argentina adquirió a Dinamarca 24 aeronaves de combate por un monto cercano a los 300 millones de dólares, en lo que representa la mayor incorporación de capacidad aérea militar de las últimas décadas.















