Solange Agustina Ayala e Isaías Díaz Núñez, una pareja trans, se casaron por iglesia en Corrientes y desataron la polémica.
Solange Agustina Ayala e Isaías Díaz Núñez, una pareja trans, se casaron por iglesia en Corrientes y desataron la polémica. Foto: NA

El matrimonio trans celebrado el pasado 28 de enero entre Solange Ayala e Isaías Díaz Núñez- ambos con identidades de género registradas bajo la Ley de Identidad de Género- en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya en Corrientes derivó en una fuerte controversia.

El sacerdote que llevó adelante la unión, Fernando Luis Gómez, quedó en medio de un escándalo eclesiástico por haber casado a la pareja y abandonó la provincia por recomendación de sus superiores debido a las quejas que hicieron llegar algunos feligreses.

En tanto, desde la parroquia se limitaron a informar que “fray Fernando estará fuera de Corrientes hasta fin de mes” y que desconocían el inicio de algún expediente por parte del arzobispo José Alfredo Larregain.

Gómez es un sacerdote correntino que pertenece a la orden de los Frailes Menores y regresó a su provincia hace tres años desde Gobernador Galvez, Santa Fe.

Solange Agustina Ayala e Isaías Díaz Núñez, una pareja trans, se casaron por iglesia en Corrientes y desataron la polémica. Foto: Redes

A través de un comunicado, el Arzobispado de Corrientes lo acusó de no haber elevado la documentación presentada por la pareja para iniciar los trámites para el casamiento religioso.

Larregain sostuvo que un enlace matrimonial “requiere el cumplimiento de determinadas condiciones esenciales para su validez y licitud, tal como lo establece el Derecho Canónico y la tradición viva de la lglesia”. Y que “la omisión de estas condiciones no solo desvirtúa el significado profundo del sacramento, sino que también puede generar confusión en la comunidad de los fieles”, dando a entender la anulación del matrimonio.

Asimismo, el Arzobispado indicó que existe el compromiso de “una lglesia que acoge, acompaña y camina junto a las personas, siempre en fidelidad al Evangelio, a la doctrina de la lglesia y al orden jurídico que asegura la correcta y fructuosa celebración de los sacramentos”.

En tanto, la pareja aclaró que la elección de la parroquia de Nuestras Señora de Pompeya no fue casual: “Nos dijeron que esa iglesia era bastante abierta a la hora de recibir a la comunidad” y fue por eso que decidieron iniciar los trámites allí. “Lo hicimos como cualquier otra pareja: iniciamos un expediente matrimonial, nos acercamos a hablar con el fray y él nos recibió muy bien”, detallaron.

Además, revelaron que el religioso les explicó los pasos a seguir “y él mismo fue a hablar con el Arzobispo y nos dijo que no había nada que pueda objetar en contra de poder contraer el matrimonio, porque si hablábamos así, transparentes, biológicamente éramos un varón y una mujer, entonces podíamos ser bendecidos bajo el sacramento del matrimonio”.