No es industrial ni famoso: el alfajor que puso a la Argentina en la cima de la gastronomía mundial
Un alfajor argentino alcanzó el primer puesto en un prestigioso ranking gastronómico internacional y se consagró como el mejor del mundo, destacando por su equilibrio de sabores, origen artesanal y una receta que convirtió a un clásico nacional en referente global.

El alfajor volvió a poner a la Argentina en lo más alto de la gastronomía global. Esta vez no fue por una moda pasajera ni por una campaña publicitaria, sino por el reconocimiento de una de las plataformas culinarias más influyentes del mundo. Un producto clásico, elaborado con receta tradicional y raíces familiares, fue elegido como el mejor del planeta, superando a preparaciones de países con larga historia repostera.
El galardón no solo confirma la vigencia del alfajor como símbolo nacional, sino que también refuerza una tendencia que se repite cada vez con más fuerza: los dulces argentinos ya no son solo un placer local, sino una referencia internacional.
El alfajor que quedó en la cima del ranking mundial
La distinción fue otorgada por TasteAtlas, una plataforma especializada en gastronomía que elabora rankings a partir de evaluaciones de expertos, cocineros y miles de reseñas de usuarios de todo el mundo. En su última actualización, el sitio ubicó en el primer puesto de su ranking de las 100 mejores galletas del mundo al alfajor de chocolate tradicional de El Nazareno, una marca originaria de Traslasierra, en la provincia de Córdoba.
Según el análisis publicado por TasteAtlas, el producto se destaca por el equilibrio logrado entre sus componentes: tapas suaves, abundante dulce de leche y una cobertura de chocolate que no empalaga, sino que aporta un contraste justo.
“El dulce de leche es cremoso, con un sabor lácteo intenso y una dulzura natural que se integra de forma armónica con el resto de la composición. La cobertura de chocolate suma un leve toque amargo que equilibra el conjunto”, detalla el ranking internacional.

Una fábrica familiar que llegó al reconocimiento global
El Nazareno no nació como una gran industria. La historia de la marca comienza en 1982, cuando una familia de Traslasierra empezó a producir alfajores y dulces regionales de manera artesanal. Con el correr de los años, el emprendimiento creció sin perder su esencia: recetas simples, materias primas de calidad y procesos cuidados.
Hoy la empresa cuenta con 13 sucursales, de las cuales 12 están en la provincia de Córdoba y una en Merlo, San Luis. Además, dispone de venta online y envíos a todo el país, lo que permitió que el alfajor premiado llegue a cualquier punto de la Argentina.
Mucho más que un solo sabor
Si bien el reconocimiento internacional se lo llevó el alfajor de chocolate tradicional, la propuesta de El Nazareno es más amplia. La marca ofrece una variedad de sabores que combinan tradición y creatividad, entre los que se destacan:
- Chocolate blanco
- Nougat
- Nougat negro
- Chocolate con frambuesa
- Chocolate con naranja
- Chocolate con frutilla
Esta diversidad fue uno de los puntos valorados por el ranking, que resaltó la coherencia de calidad en toda la línea de productos.
Argentina, potencia mundial del alfajor
El reconocimiento de TasteAtlas no fue aislado. En el mismo ranking aparecen otros alfajores argentinos dentro del top 5 mundial, lo que confirma el dominio local en esta categoría. Marcas como Guolis, La Olla de Cobre, Señor Alfajor y Malfatti también fueron destacadas, superando a productos europeos y norteamericanos.
El dato no pasa desapercibido: en una lista global, la mayoría de los puestos más altos están ocupados por productos argentinos. Para muchos especialistas, esto se explica por la calidad del dulce de leche, el equilibrio de las recetas y una tradición que se transmite de generación en generación.

Un clásico que trasciende fronteras
El alfajor dejó de ser solo una golosina de kiosco o un recuerdo de viaje. Hoy es una bandera gastronómica, capaz de competir en igualdad de condiciones con los mejores dulces del mundo. El reconocimiento a El Nazareno no solo celebra a una marca, sino a una cultura culinaria que sigue evolucionando sin perder identidad.
Mientras el ranking de TasteAtlas recorre el mundo, en la Argentina el resultado se vive con el orgullo de saber que un producto simple, nacido lejos de las grandes ciudades, logró conquistar paladares en todos los continentes.



















