¿Candidata al Premio Nobel?: quién es Samanta Schweblin, la escritora argentina que ganó un premio millonario
Radicada en Alemania desde hace más de una década, la escritora ganó uno de los premios más prestigiosos de la literatura en español por “El buen mal”. Su recorrido, del cuento al cine, y una obra marcada por lo íntimo y perturbador.

Desde Berlín, donde vive hace más de una década, Samanta Schweblin escribe historias que parten de escenas pequeñas, casi cotidianas, y describen la incomodidad como ninguna otra. Nacido en Buenos Aires en 1978, justo cuando el presente más incómodo era, hoy es una de las autoras argentinas con mayor reconocimiento internacional y la flamante ganadora del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, el pasado 8 de abril de 2026.
Gracias a su obra El Buen Mal, escrita en 2025, se llevó uno de los premios más prestigiosos de la literatura en español. Además del reconocimiento de sus pares, la escritora fue galardonada con un millón de euros. “No sé qué haré con el millón. Mi sueño era tener un sueldo mensual”, dijo la autora, asombrada por haberse llevado el premio.
Formada en la Universidad de Buenos Aires, donde estudió Diseño de Imagen y Sonido con orientación en guion, su acercamiento inicial al lenguaje audiovisual se puede palpar en sus escritos. Las descripciones casi cinematográficas, la información dosificada en cuotas justas y el ritmo narrativo es administrado con precisión milimétrica.

La carrera de Schweblin tiene más de 20 años de historia. Arrancó en el 2001, cuando ganó el Concurso Nacional Haroldo Conti por un cuento y, casi en simultáneo, el Fondo Nacional de las Artes la distinguió por El núcleo del disturbio, su primer libro de relatos.
Con el paso del tiempo se afirmó como una de las grandes plumas de la literatura contemporánea argentina. Libros como Pájaros en la boca y Siete casas vacías consolidaron un estilo que pone el ojo sobre el hogar, sobre los vínculos y sobre lo incómodo de la vida.
Ya entrada la segunda década del dos mil, llegaron las novelas. Distancia de Rescate fue publicada en 2014 y la llevó a la pantalla grande (y chica): fue adaptada al cine por una reconocida plataforma de streaming.
Cuatro años más tarde publicó Kentukis, una historia con varios personajes entrelazados que explora la tecnología como un nuevo espacio de vigilancia íntima, anticipando debates sobre el control, la exposición y el deseo.
La proyección internacional acompañó ese recorrido. Además de múltiples nominaciones al Booker International Prize, recibió premios como el Shirley Jackson, el Tournament of Books y el Premio Iberoamericano José Donoso, entre otros reconocimientos centrales del circuito literario.

Distancia de Rescate: de Hurlingham a las plataformas
La adaptación cinematográfica de Distancia de rescate tuvo un desempeño destacado en su estreno en streaming. La película dirigida por Claudia Llosa se ubicó entre los contenidos más vistos de la plataforma en Estados Unidos durante sus primeros días de disponibilidad en octubre de 2021, un dato poco frecuente para una producción basada en literatura argentina contemporánea.
Ese rendimiento inicial reforzó la visibilidad internacional de la obra de Schweblin más allá del circuito estrictamente literario. El film, coproducido por Netflix y rodado en América Latina, funcionó como puerta de entrada para lectores que no conocían su narrativa y consolidó el interés del público global por un tipo de ficción que apuesta más al clima y la sugestión que al terror explícito.
El caso de Distancia de rescate se cita desde entonces como un ejemplo de cómo una historia literaria de tono íntimo y perturbador puede encontrar escala masiva en plataformas de streaming, sin modificar su apuesta estética original. Y también es otro caso de éxito para la escritora que se crio en el oeste del conurbano bonaerense, en Barrio Parque Quirno, Hurlingham.
Sin escalas: de Buenos Aires a Berlín y del guion de cine al éxito literario

La llegada de Samanta Schweblin a Berlín estuvo vinculada directamente a una beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), uno de los programas culturales más prestigiosos de Europa. La escritora fue seleccionada a comienzos de la década de 2010 para integrar el programa de residencias destinado a artistas y autores internacionales, que ofrece alojamiento, cobertura médica y un estipendio mensual para dedicarse exclusivamente a la escritura.
El plan del DAAD, financiado por el Estado alemán, convoca cada año a un número reducido de escritores de todo el mundo y tiene como objetivo fomentar el intercambio cultural y la producción artística sin presiones económicas. En el caso de Schweblin, la estadía prevista inicialmente por un año se transformó en una residencia estable: desde entonces, la autora vive y trabaja en Berlín.
“Cuando me preguntan qué me gusta de Berlín, obviamente puedo decir que es amplio, que es pluricultural o que es un espacio en el que me siento muy libre, pero la verdad es que hay otro gran componente que me llevó a quedarme acá y es el tiempo de vida que te queda. Los escritores tienen que comprar su tiempo de escritura; ese tiempo es muy caro en todo el mundo, y en Argentina es directamente impagable”, aseguró la escritora en una entrevista con Anfibia



















