
La muerte de Alma Vázquez de tan solo 5 años como consecuencia del ataque de un perro conmocionó a la comunidad de Chubut.
El hecho ocurrió durante el mediodía del pasado 13 de junio, cuando la menor fue atacada por el can en Playa Magagna, en cercanías de la segunda bajada a Cangrejales. Debido a las profundas heridas que recibió, perdió la vida a pesar de la asistencia médica recibida.

El traslado de “Perejil” se concretó luego de la audiencia judicial del 31 de julio, en la que se establecieron una serie de restricciones para quienes tendrán contacto con el animal durante su permanencia en el refugio.
Según la resolución, los responsables del alojamiento no podrán tomar fotografías ni grabar videos del perro, ni difundir imágenes o información sobre su estado a través de redes sociales o cualquier otro medio.
La medida generó desconcierto entre los proteccionistas ya que en caso de incumplimiento, la Justicia advirtió que podría configurarse el delito de desobediencia, previsto en el artículo 239 del Código Penal Argentino.
Así trasladaron a “Perejil”, el perro acusado de matar a una nena en Chubut
Al respecto, la rescatista Fabiola Orellano, quien acompañó el procedimiento, cuestionó las restricciones impuestas por la Justicia y expresó su sorpresa por la medida. En declaraciones a Jornada Radio, sostuvo que en otros casos de animales bajo custodia judicial no se habían aplicado medidas similares y calificó la disposición como “insólita”.
Asimismo, Orellano afirmó que existen otros animales que podrían estar vinculados al hecho y cuestionó la hipótesis sostenida por la investigación judicial.
La situación generó fuerte polémica. Mientras la fiscalía insiste en que las pruebas lo incriminan, la madre de la víctima asegura que Perejil no fue el perro que atacó a su hija.
En tanto, organizaciones proteccionistas reclaman que se evalúe su comportamiento antes de condenarlo, en un caso abre el debate sobre la responsabilidad de los animales y de quienes los cuidan.



















