El fuerte mensaje del primer ministro de Canadá las potencias: “Esto no es soberanía, es subordinación”
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, cuestionó con dureza el modelo actual de relaciones internacionales durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos que este miércoles también contó con el discurso de Donald Trump.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, habló durante el Foro Económico Anual de Davos, que se desarrolla hasta el viernes 23 de enero en Suiza, correspondiente a la 56° edición y que ya contó con el discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Carney lanzó una dura crítica contra la inequidad a la hora de plantearse los vínculos o relaciones bilaterales entre los países: “Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, afirmó en un principio.
“Las grandes potencias utilizan la integración económica como arma”
“En las últimas dos décadas, una serie de crisis en las finanzas, la salud, la energía y en geopolítica han dejado al descubierto los riesgos de una integración global extrema”, expresó el primer ministro canadiense.
“Pero más recientemente, las grandes potencias han empezado a utilizar la integración económica como arma, los aranceles como una herramienta de presión, la infraestructura financiera como mecanismo de coerción, las cadenas de suministro como vulnerabilidades que pueden ser explotadas”, advirtió Carney.
Mark Carney: “La mentira del beneficio mutuo”
“No se puede vivir en la mentira del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación”, dijo el premier norteamericano.
“Las grandes potencias pueden permitirse, por ahora, ir por su cuenta. Tienen el tamaño de mercado, la capacidad militar y la capacidad de presión necesarios para dictar las condiciones. Las potencias medianas, no”, agregó.
Y luego señaló las dificultades intrínsecas que surgen a la hora de tener que negociar países más pequeños que los gigantes en el mundo: “Pero cuando solo negociamos de forma bilateral con un poder hegemónico, negociamos desde la debilidad”.
“Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes”, sentenció.
Finalmente, Carney dejó una reflexión respecto del concepto de soberanía y cómo se pondría en juego ante estas situaciones: “Esto no es soberanía, es la representación de la soberanía mientras se acepta la subordinación”.









