
German Luis Kammerath, ex Intendente de la Ciudad de Córdoba, Diputado Provincial, Diputado Nacional y Vicegobernador de dicha provincia, describió en ReporteAsia la cumbre entre los expresidentes de Argentina y Estados Unidos, Carlos Menem y George H. W. Bush y reveló detalles del encuentro que dijo mucho más que lo que parecía.
En esta nota, reproducimos lo expresado en dicho artículo por el ex Secretario de Comunicaciones de la Nación:
Un día después de conocerse en las Naciones Unidas, George H. W. Bush recibió a Carlos Menem en el Salón Oval con una cordialidad poco habitual: le presentó a Barbara Bush, le mostró la Casa Blanca y lo trató como a un socio estratégico. Hablaron de deuda, reformas, narcotráfico, telecomunicaciones, del avión Pampa y del nuevo rol argentino en el mundo. Aquella visita abrió una etapa de cooperación intensa que continuó con Bill Clinton y otorgó beneficios concretos a la Argentina.
Una reunión que dijo mucho más de lo que parecía
Hay encuentros diplomáticos que se olvidan apenas terminan. Otros, quedan registrados en archivos oficiales y, con el paso del tiempo, revelan decisiones, señales y climas políticos que marcaron una época.
La reunión celebrada el 27 de septiembre de 1989 entre el presidente de los Estados Unidos, George H. W. Bush, y el presidente argentino, Carlos Menem, pertenece a esa segunda categoría.
No fue una audiencia protocolar más. Fue una demostración visible de confianza política hacia un mandatario recién llegado al poder, en momentos en que la Argentina atravesaba una severa crisis económica y buscaba recuperar credibilidad internacional.
Apenas veinticuatro horas antes, ambos líderes se habían conocido en la sede de las Naciones Unidas. Al día siguiente, Bush decidió abrirle las puertas de la Casa Blanca con un trato de notable cercanía.
Los documentos desclasificados permiten reconstruir aquella escena con precisión. Y muestran algo central: Washington intuía que en Buenos Aires comenzaba una nueva etapa.

La bienvenida fuera de protocolo
El memorándum oficial registra que Bush recibió a Menem a las 11:40 de la mañana en el Oval Office. Luego caminaron hacia el borde del Rose Garden para saludar al media pool. Más tarde se dirigieron a la residencia presidencial, donde Menem fue presentado a Barbara Bush, y finalmente regresaron al Cabinet Room para la conversación formal.
En diplomacia, los detalles importan.
Bush explicó personalmente el sentido de esa recepción: “I wanted to show President Menem the White House and introduce Mrs. Bush to him. And I wanted our press to see for themselves the affection we feel for this president and friend.” “Quise mostrarle al presidente Menem la Casa Blanca y presentarle a la señora Bush. Y quise que nuestra prensa viera por sí misma el afecto que sentimos por este presidente y amigo.”
Era una señal política pública. Para un presidente argentino con pocas semanas de mandato, la frase equivalía a una validación internacional inmediata.
Menem comprendió el valor simbólico del gesto
La respuesta de Menem mostró que entendió el peso institucional del momento.
“I appreciate this departure from protocol, having a chance to see your beautiful residence, and most of all, to meet your wife.” “Aprecio esta salida del protocolo, tener la oportunidad de conocer su hermosa residencia y, sobre todo, de conocer a su esposa.”
Agregó además una observación política sobre la relación entre Bush y la ciudadanía estadounidense: “It is especially nice to see how the American people react to their president, to see how much they love you.” “Es especialmente grato ver cómo reacciona el pueblo estadounidense ante su presidente, ver cuánto lo aprecia.”
Bush respondió con humor: contó que había presentado a Menem a algunos turistas dentro de la Casa Blanca y que éstos se sorprendieron de ver “a dos presidentes”. Menem replicó que seguramente estaban especialmente felices de ver al suyo.
La química personal entre ambos quedó establecida desde el inicio.
Argentina quería volver a ser un país confiable
Luego comenzó la conversación de fondo.
Menem explicó que buscaba transformar a la Argentina en un país serio y confiable, con excelentes relaciones con Estados Unidos y con el resto del mundo. Describió la crisis heredada, el adelantamiento de la transición presidencial y el esfuerzo por contener una inflación desbordada.
No hablaba sólo de economía. Hablaba de reputación nacional.
Bush respondió con una señal concreta: felicitó las reformas, reconoció el coraje político necesario para implementarlas y adelantó apoyo estadounidense a un acuerdo stand-by con el FMI.
“We will support this… Secretary Brady knows my keen interest in seeing Argentina succeed.” “Apoyaremos esto… El secretario Brady conoce mi profundo interés en ver a la Argentina tener éxito.”
Para la Argentina de 1989, urgida de estabilidad y financiamiento, no era una frase menor.
Telecomunicaciones: modernización y calidad de servicio
Entre deuda, geopolítica y seguridad hemisférica apareció un tema decisivo para el desarrollo económico: las telecomunicaciones.
La Argentina arrastraba a fines de los años ochenta graves deficiencias en telefonía fija: demoras para obtener líneas, baja calidad técnica y una estructura estatal incapaz de acompañar la demanda social y empresarial.
En medio de una conversación atravesada por deuda, geopolítica y reformas estructurales, hubo un intercambio breve que, leído hoy, resulta particularmente revelador sobre el estado de la infraestructura tecnológica argentina de fines de los años ochenta.
Bush, en tono distendido, deslizó la idea de mantener el contacto directo:
The President: “I’ll call you.”El Presidente: “Lo llamaré.”
Menem respondió con una mezcla de humor y realismo que sintetizaba un problema estructural del país:
President Menem: “It’s not that easy with ENTEL.”Presidente Menem: “No es tan fácil con ENTEL.”
El intercambio generó risas, pero dejaba al descubierto una limitación crítica: la Argentina tenía serias dificultades en su sistema de telecomunicaciones, con demoras, baja calidad de servicio y una infraestructura incapaz de acompañar las necesidades de una economía moderna.
Ese breve diálogo, casi anecdótico, anticipaba una de las transformaciones más profundas de la década siguiente. La modernización del sistema telefónico, la apertura a inversiones privadas y la expansión de la conectividad no sólo mejoraron la vida cotidiana, sino que sentaron las bases de la digitalización
Aunque la transcripción no desarrolla en detalle el debate técnico, el contexto de reformas estructurales, apertura económica e inversión privada que Menem presentó en la reunión anticipaba una transformación profunda del sector.
Años más tarde, esa modernización modificaría la vida cotidiana, la productividad y la integración tecnológica del país.
El avión Pampa entra en escena
Y entonces apareció uno de los pasajes más recordados del encuentro:
The President: “I understand you are interested in selling an airplane.”El Presidente: “Entiendo que están interesados en vender un avión.”*
President Menem: “It is an excellent aircraft. It flies.”Presidente Menem: “Es una aeronave excelente. Vuela.”*
The President: “We shall see you get full consideration, though I have to say there is intense competition.”El Presidente: “Nos aseguraremos de que reciba plena consideración, aunque debo decir que existe una competencia intensa.”*
En apenas tres frases, quedó condensado un desafío que aún conserva vigencia: talento técnico argentino, ambición exportadora y mercados globales altamente competitivos.
Menem actuó allí como promotor directo de una plataforma tecnológica nacional.
Reino Unido, Malvinas y reinserción internacional
La normalización con el Reino Unido también ocupó un lugar importante.
Menem explicó que avanzaban conversaciones con Londres y expresó su expectativa de restablecer relaciones diplomáticas plenas en el corto plazo. Bush consideró prioritario resolver ese frente y ofreció respaldo estadounidense para alcanzar una normalización completa.
En perspectiva, esa conversación reflejaba una nueva diplomacia argentina: menos centrada en la confrontación simbólica y más orientada a la reinserción internacional.
Seguridad hemisférica y lucha contra el narcotráfico
El encuentro también abordó la agenda de seguridad regional.
Menem manifestó un compromiso firme para combatir terrorismo, subversión y narcotráfico. Mencionó nuevas leyes y cooperación con Colombia. Bush, por su parte, introdujo la crisis de Panamá, la situación cubana y los desafíos democráticos del continente.
Washington ya no veía a Buenos Aires sólo como una economía en crisis. Comenzaba a verla como interlocutor político hemisférico.
El consejo estratégico de Menem a Bush
Uno de los momentos más interesantes llegó cuando Menem invitó a Estados Unidos a mirar más hacia América Latina.
“Put more emphasis on this continent. Not less on Europe, just more on us.”“Ponga más énfasis en este continente. No menos en Europa, simplemente más en nosotros.”
Y agregó:
“There are 600,000,000 people in Latin America… Our economic potential is much greater than Europe’s.” “Hay 600 millones de personas en América Latina… Nuestro potencial económico es mucho mayor que el de Europa.”
Era una mirada geoeconómica adelantada: la región como oportunidad estratégica y no sólo como periferia diplomática.
Un clima de cercanía poco habitual
La transcripción también deja ver momentos distendidos.
Al hablar de una próxima cumbre en Costa Rica:
The President: “What are we going to do there anyway? Do you know?”El Presidente: “¿Qué vamos a hacer allí, después de todo? ¿Lo sabe?”*
President Menem: “Drink coffee, maybe.”Presidente Menem: “Tomar café, tal vez.”*
The President: “Or maybe cerveza.”El Presidente: “O quizá cerveza.”*
President Menem: “(Laughs)”Presidente Menem: “(Ríe).”*
No era irrelevante. La confianza personal entre líderes suele facilitar acuerdos posteriores.
Lo que aquella visita anticipó
Vista desde hoy, la cumbre Bush-Menem anticipó varias tendencias: el · respaldo internacional a reformas argentinas, una · mayor densidad en la relación bilateral con Estados Unidos, nuestra reinserción financiera internacional, la modernización de sectores estratégicos, el protagonismo diplomático argentino, la promoción presidencial de tecnología nacional, la cooperación en seguridad y política hemisférica.
Fue, en esencia, el comienzo de una nueva etapa.
Conclusiones: el inicio de una relación estratégica
La visita de septiembre de 1989 no fue una cortesía aislada. Fue el punto de partida de una cooperación intensa entre la Argentina y los Estados Unidos, basada en diálogo directo, confianza política y coincidencias estratégicas.
Lo que comenzó con George H. W. Bush continuó y se profundizó durante la presidencia de Bill Clinton, consolidando una relación bilateral de una densidad inédita para la Argentina democrática contemporánea.
Una nueva arquitectura de confianza
La reunión mostró que Washington veía en Buenos Aires a un socio dispuesto a integrarse al nuevo orden internacional posterior a la Guerra Fría. Y mostró, al mismo tiempo, que la Argentina buscaba dejar atrás años de aislamiento e incertidumbre.
Esa convergencia permitió construir una agenda amplia de cooperación en materia de reformas económicas y reinserción financiera, comercio e inversiones, lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, no proliferación nuclear, modernización tecnológica y apoyo en foros multilaterales.
Beneficios concretos para la Argentina
La profundización del vínculo bilateral coincidió con transformaciones significativas: · mayor acceso al financiamiento internacional, mejora de la credibilidad externa, llegada de inversiones extranjeras, modernización de sectores estratégicos, cooperación tecnológica y militar, ampliación de vínculos comerciales, protagonismo diplomático global.
No todo puede explicarse por esa relación, pero sería incompleto ignorar que ayudó a crear un entorno internacional más favorable para la Argentina.
De Bush a Clinton: continuidad y maduración
Uno de los datos más relevantes fue la continuidad. La relación no quedó limitada al vínculo personal entre Menem y Bush. Se proyectó con fuerza durante la administración Clinton. Eso confirmó que no se trataba de una simpatía circunstancial, sino de una decisión estratégica sostenida en el tiempo.
A veces la historia cambia en grandes crisis. Otras veces cambia en una sala con alfombras gruesas, retratos oficiales y una conversación franca entre dos presidentes.
El 27 de septiembre de 1989, en la Casa Blanca, George H. W. Bush trató a Carlos Menem no como a un visitante periférico, sino como a un aliado con quien valía la pena hablar de economía, seguridad, tecnología y futuro.
Menem, por su parte, llegó con una convicción clara: la Argentina debía volver a ser tomada en serio.
Hablaron de deuda. Hablaron del mundo. Hablaron del teléfono. Hablaron de vender un avión. Hablaron del lugar argentino en el hemisferio.
Y en ese diálogo quedó una lección que conserva plena vigencia:
Los países progresan cuando combinan liderazgo político, ambición tecnológica y vocación de insertarse inteligentemente en el mundo.
Fuente : Archivos desclasificados de la Casa Blanca Transcripción de la Conversación del Presidente George Bush y el Presidente Carlos Menem en el Salón Oval 27/09/1989,



















