La contundente advertencia de Donald Trump en caso de que China le venda armas a Irán: “Si lo hicieran, sería muy malo para ellos”

El presidente de Estados Unidos aseguró que China y Rusia le garantizaron que no proveerán armamento al régimen iraní en medio de la escalada en el golfo Pérsico. Sin embargo, lanzó una advertencia directa sobre las consecuencias que enfrentaría cualquier país que intervenga en el conflicto.

Cumbre entre Xi Jinping  y Donald Trump en China.
Cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump en China. Foto: REUTERS
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que ni China ni Rusia están aprovisionando con armamento a Irán en medio del recrudecimiento bélico. Sin embargo, el mandatario norteamericano lanzó una severa advertencia y remarcó que cualquier tipo de asistencia militar hacia Teherán sería una decisión “muy mala” para las aspiraciones de ambos países.

Las declaraciones del jefe de Estado se difundieron a través de la plataforma Truth Social luego de que circularan versiones periodísticas sobre presuntas tareas de inteligencia y suministro de datos por parte de Moscú y Pekín hacia las fuerzas iraníes tras los ataques contra posiciones estadounidenses.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: REUTERS

En ese marco, Trump aseguró confiar en la palabra empeñada por sus pares Xi Jinping y Vladimir Putin durante sus últimos contactos bilaterales. Según el líder de la Casa Blanca, el mandatario chino se comprometió en mayo a no vender armamento a la República Islámica, compromiso que también incluye a empresas privadas de ese origen. “En mi opinión, dos grandes países de los que a menudo se habla en relación con Irán no están participando. Si lo hicieran, sería muy malo para ellos, claramente no iría en su mejor interés”, lanzó Trump.

En relación con el rol del Kremlin, el presidente estadounidense indicó que Putin le manifestó una postura idéntica a pesar del escenario bélico que se desarrolla en Ucrania. La toma de posición de la Casa Blanca se da en un momento de máxima tensión regional, con intercambio de ataques diarios en el golfo Pérsico tras la ruptura del alto el fuego.

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