La política comercial de Estados Unidos volvió a generar tensión a nivel global. La administración de Donald Trump puso en marcha una nueva ronda de aranceles que afecta a más de 80 países, entre ellos la Argentina, bajo el argumento de que esas naciones no implementan controles suficientes para evitar el trabajo forzoso en sus cadenas de producción.
Los nuevos gravámenes, que entraron en vigor a las 00:01 de este viernes 24, reemplazan el arancel global temporal del 10% que había expirado el día anterior. Según el anuncio oficial, algunos países pagarán un arancel del 10%, mientras que otros enfrentarán una tarifa del 12,5%.

Por qué Trump volvió a imponer aranceles
La nueva estrategia comercial llega después de un revés judicial para la Casa Blanca. En febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos determinó que los aranceles generales impulsados por Trump eran inconstitucionales porque únicamente el Congreso tiene facultades para aprobar ese tipo de medidas.
Frente a esa limitación, el gobierno recurrió a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite aplicar sanciones comerciales cuando se detectan prácticas consideradas desleales o discriminatorias.
Según explicó el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, la investigación concluyó que numerosos países no adoptaron medidas suficientes para impedir el ingreso de productos elaborados mediante trabajo forzoso, motivo por el cual se decidió avanzar con los nuevos gravámenes.
La Argentina quedó alcanzada por el arancel del 10%
Dentro del nuevo esquema, la Argentina figura entre los países que deberán pagar un arancel del 10%, al igual que Canadá, la Unión Europea, la India y el Reino Unido.
En cambio, economías como China, Japón, Corea del Sur y decenas de otros países quedaron sujetas a un gravamen del 12,5%.
La medida no modifica los aranceles específicos que ya pesan sobre determinados productos, como el acero y el aluminio, que continuarán bajo el régimen vigente.
Brasil y Chile rechazaron la decisión
Brasil fue uno de los gobiernos que reaccionó con mayor dureza. La administración de Luiz Inácio Lula da Silva acusó a Washington de utilizar el argumento del trabajo forzoso como una justificación para profundizar su política proteccionista.

El gobierno brasileño sostuvo que Estados Unidos recurrió a este mecanismo tras las dificultades legales que enfrentó para imponer aranceles generales y advirtió que las exportaciones brasileñas soportarán una carga total de hasta el 37,5%, luego de un incremento adicional aplicado días atrás.
Chile también manifestó su desacuerdo y anunció que buscará ser excluido del listado. La Cancillería afirmó que el país cuenta con una sólida legislación laboral y sostuvo que la decisión estadounidense no se corresponde con las evaluaciones técnicas realizadas sobre sus estándares laborales.
Japón, Corea del Sur y Australia piden respetar los acuerdos
La decisión también generó malestar entre aliados históricos de Estados Unidos.
Japón calificó la medida como “lamentable” y recordó que ambos países habían firmado en 2025 un acuerdo comercial que fijaba un arancel del 15% para la mayoría de las importaciones japonesas.
Corea del Sur informó que continuará negociando con Washington para preservar el entendimiento bilateral alcanzado previamente, mientras que Australia consideró que los nuevos gravámenes son incompatibles con el tratado de libre comercio vigente entre ambos países.
México, Canadá y otros países buscan negociar
México destacó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permitió que cerca del 85% de sus exportaciones continúen ingresando sin aranceles.
Canadá, por su parte, intensificó las conversaciones con Washington para evitar un futuro incremento del 50% sobre determinados productos, mientras que Nueva Zelanda y Filipinas cuestionaron la falta de evidencias que sustenten las acusaciones sobre trabajo forzoso.
Panamá fue una de las pocas excepciones. El gobierno celebró haber quedado fuera de la lista de países alcanzados y consideró que la decisión refleja el buen nivel de cooperación comercial que mantiene con Estados Unidos.
La nueva ofensiva arancelaria de Donald Trump vuelve a colocar al comercio internacional en un escenario de incertidumbre. Mientras numerosos países preparan respuestas diplomáticas y buscan negociar excepciones, la medida reaviva el debate sobre el uso de los aranceles como herramienta de presión en la política exterior estadounidense y sus posibles consecuencias para el comercio global.










