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Investigan un grave ataque contra “La Abuela”, la orca más longeva del Estrecho de Gibraltar: recibió impactos de perdigón en su aleta

Las organizaciones ambientales que detectaron las heridas advirtieron que algunos proyectiles podrían haber quedado alojados en su cuerpo y alertaron sobre el riesgo de infección y sepsis. El caso ya está bajo investigación de las autoridades españolas.

Toñi, conocida como “La Abuela”, fue encontrada con heridas en el lado izquierdo de su aleta dorsal.
Toñi, conocida como “La Abuela”, fue encontrada con heridas en el lado izquierdo de su aleta dorsal. Foto: Instagram / @wewhale_org.
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Toñi, una orca de aproximadamente 60 años conocida como “La Abuela”, fue encontrada con al menos diez impactos de perdigón en el lado izquierdo de su aleta dorsal. El ejemplar es considerado el miembro de mayor edad conocido de la población de orcas del Estrecho de Gibraltar y el golfo de Cádiz.

Las heridas fueron detectadas por las organizaciones ambientales We Whale e Iberian Orca Guardian, que documentaron el estado del animal y denunciaron el caso ante las autoridades españolas. Según indicaron, las lesiones serían recientes y podrían representar un riesgo para la salud de la orca.

Las organizaciones ambientales We Whale e Iberian Orca Guardian denunciaron el ataque ante las autoridades españolas. Foto: Instagram / @wewhale_org.

Cómo fue el ataque a Toñi, la orca de 60 años conocida como “La Abuela”

Toñi fue observada con alrededor de diez impactos de perdigón en el sector izquierdo de su aleta dorsal. Las organizaciones que trabajan en la protección de las orcas de la zona señalaron que algunas de las lesiones podrían ser especialmente profundas.

“Las imágenes tomadas hoy indican que al menos dos o tres proyectiles podrían haber atravesado la aleta, mientras que otros parecen permanecer en su interior”, escribieron en una publicación de Instagram.

De acuerdo con ambas organizaciones ambientales, las heridas son recientes. El ejemplar había sido fotografiado poco tiempo antes y, según explicaron, “estas heridas no estaban presentes”. También remarcaron la importancia de la zona afectada, ya que la aleta dorsal “está muy vascularizada y es importante para la termorregulación”.

A pesar de las lesiones, hasta el momento no se detectaron dificultades evidentes en el desplazamiento de Toñi ni en su capacidad para cazar. Sin embargo, los especialistas continuarán realizando un seguimiento de su evolución.

La denuncia de las organizaciones ambientales We Whale e Iberian Orca Guardian

Tras documentar las heridas, We Whale e Iberian Orca Guardian presentaron una denuncia ante las autoridades españolas para que se investigue el origen de los impactos y se determine quién pudo haber provocado las lesiones.

Las organizaciones expresaron especial preocupación por la edad del animal y por las posibles consecuencias que podrían tener los proyectiles alojados en su cuerpo. “Dada la edad de Toñi, la situación es particularmente delicada”, advirtieron las organizaciones.

Los especialistas advirtieron que algunos de los proyectiles podrían permanecer alojados en la aleta de la orca. Foto: Instagram / @wewhale_org.

Toñi tiene aproximadamente 60 años y es el ejemplar más longevo conocido de la población de orcas que habita el Estrecho de Gibraltar y el golfo de Cádiz. Debido a su edad, es conocida con el apodo de “La Abuela”.

Los riesgos de infección y sepsis que ponen en peligro la vida de la orca

Más allá de las heridas visibles, la principal preocupación está relacionada con la posibilidad de que algunos de los perdigones hayan quedado alojados dentro de la aleta dorsal.

“Estas lesiones pueden causar daño tisular, inflamación e infección. Si los proyectiles permanecen en su interior, el riesgo de infección aumenta y, en el peor de los casos, podría derivar en una sepsis que ponga en peligro su vida, alertaron.

La presencia de cuerpos extraños en los tejidos puede favorecer complicaciones y generar infecciones, mientras que una eventual sepsis podría comprometer gravemente el estado general del animal.

Por el momento, no se informaron alteraciones evidentes en el comportamiento de Toñi. Las organizaciones mantienen un monitoreo estrecho para detectar cualquier cambio en su movilidad, alimentación o capacidad de interacción con el resto de la población.

Las heridas detectadas en Toñi podrían derivar en una infección y, en el peor de los casos, en sepsis. Foto: Instagram / @wewhale_org.

La investigación del Ministerio para la Transición Ecológica de España (Miteco)

El caso llegó a conocimiento del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España (Miteco) el 11 de agosto. A partir de entonces, el organismo puso en marcha una investigación para determinar qué ocurrió y establecer posibles responsabilidades.

El objetivo, según explicó la cartera española en un comunicado, es “determinar los hechos y los posibles autores del daño” y sancionar a los responsables.

La investigación está a cargo de la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del Miteco, organismo competente en materia de gestión y conservación de especies marinas protegidas.

La población de orcas del Estrecho de Gibraltar y del golfo de Cádiz se encuentra incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas bajo la categoría de vulnerable. Por este motivo, las autoridades analizan el ataque teniendo en cuenta el marco de protección vigente para la especie.

Orcas. Fuente: Unsplash
El Miteco inició una investigación para determinar cómo ocurrió el ataque y quiénes serían los responsables. Fuente: Unsplash.

Sanciones graves y muy graves por atentar contra especies amenazadas en España

Desde el Miteco señalaron que cualquier actuación contra ejemplares de esta población protegida puede derivar en una sanción “grave o muy grave”, de acuerdo con la normativa española de protección de especies amenazadas.

La investigación buscará determinar cómo se produjeron las lesiones de Toñi, además de identificar, si fuera posible, a los responsables del ataque.

Mientras avanza el proceso, las organizaciones ambientales continuarán siguiendo de cerca a la orca de 60 años. Aunque actualmente no presenta problemas evidentes para nadar o alimentarse, la presencia de los proyectiles y el riesgo de infección mantienen en alerta a quienes trabajan en la conservación de esta población de cetáceos.

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