Elon Musk volvió a compartir escenario con Donald Trump durante una reunión en la Casa Blanca que congregó a algunos de los principales ejecutivos de la industria tecnológica.
El encuentro estuvo marcado por el debate sobre el futuro de la inteligencia artificial y por una particular decisión del Gobierno estadounidense: reemplazar oficialmente el término “Artificial Intelligence” (AI) por “Super Intelligence” (SI) en las comunicaciones oficiales.
La escena que más llamó la atención ocurrió cuando Trump advirtió que Musk se encontraba alejado del grupo de empresarios. “Elon, no te había visto ahí atrás… ¿qué haces tan lejos?”, le dijo el mandatario, según la transcripción del encuentro.
Musk se acercó y tomó la palabra para referirse a las posibilidades de esta tecnología. Sin embargo, en medio de su intervención tuvo un pequeño desliz: comenzó diciendo “AI” y rápidamente se corrigió para utilizar la nueva denominación promovida por Trump.
El curioso momento de Elon Musk: “AI… SI, pardon me”
Durante sus declaraciones, Musk comenzó a destacar los posibles beneficios de la tecnología utilizando la denominación habitual. El empresario se corrigió inmediatamente después de pronunciar “AI”, reemplazándolo por “SI”, las siglas de Super Intelligence.
El episodio ocurrió apenas horas después de que Trump firmara una orden ejecutiva que instruye al Gobierno federal a utilizar el nuevo término en comunicaciones, sitios web, informes y documentos oficiales, en los casos en que la legislación no exija utilizar la expresión “artificial intelligence”.
El cambio de denominación había sido adelantado por Trump durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Ahora, la Casa Blanca busca incorporar “Super Intelligence” como la denominación preferida para referirse a esta tecnología dentro de la administración estadounidense.
Trump reunió a Musk, Zuckerberg y otros gigantes tecnológicos
La reunión en la Casa Blanca reunió a varios de los principales referentes de la industria tecnológica. Además de Musk, participaron Mark Zuckerberg, Jensen Huang, Sundar Pichai, Dario Amodei y Greg Brockman, entre otros ejecutivos.
El encuentro estuvo centrado en la seguridad de los modelos de inteligencia artificial y en la estrategia estadounidense para continuar desarrollando esta tecnología. Durante la jornada, los empresarios firmaron un acuerdo voluntario denominado White House Accord on Super Intelligence, que establece compromisos vinculados con la seguridad de los modelos más avanzados.
El documento contempla cuatro niveles de controles y auditorías: mecanismos internos para supervisar los sistemas, equipos encargados de controlar esos procesos, auditorías externas independientes y la intervención de comités dentro de los directorios de las compañías.
El acuerdo, sin embargo, no constituye una regulación obligatoria. Se trata de un compromiso voluntario de las empresas participantes. Trump lo definió como “moralmente vinculante” y defendió que las propias compañías tengan un papel central en la supervisión de la tecnología.
Trump defendió la autorregulación de la inteligencia artificial
El presidente estadounidense sostuvo durante el encuentro que las compañías tecnológicas deben asumir la responsabilidad de controlar los riesgos asociados al desarrollo de modelos cada vez más avanzados.
La administración Trump se mostró partidaria de una estrategia basada en la autorregulación de la industria, en lugar de establecer un nuevo esquema federal de regulaciones específicas para los modelos de IA.
El vicepresidente JD Vance también respaldó esa posición y sostuvo que las empresas deben tomarse en serio los riesgos de la tecnología sin recurrir necesariamente a un nuevo régimen regulatorio.
El debate se produce mientras distintas compañías tecnológicas y especialistas vienen discutiendo cómo controlar los riesgos asociados a sistemas cada vez más capaces, incluidos aquellos que pueden actuar de manera autónoma.
¿Qué significa el cambio de “AI” a “SI”?
El cambio impulsado por Trump es, en principio, una modificación de la terminología utilizada por el Gobierno estadounidense, no un cambio técnico en la tecnología.

La orden ejecutiva establece que las agencias federales deben utilizar “Super Intelligence” en lugar de “Artificial Intelligence” en determinadas comunicaciones oficiales. Además, concede un plazo de 60 días para que el asesor presidencial de Ciencia y Tecnología, junto con las agencias correspondientes, proponga una definición legislativa de “Super Intelligence” y determine si ese concepto debería modificar o reemplazar la definición legal existente de inteligencia artificial.
Por eso, el episodio protagonizado por Musk adquirió especial relevancia. La escena ocurrió precisamente en un encuentro destinado a marcar la nueva estrategia estadounidense frente a una tecnología que Washington considera estratégica para la competencia tecnológica internacional.













