El Gobierno se opuso a la extracción de petróleo en las Islas Malvinas a manos de dos empresas: “La República Argentina expresa su más enérgico rechazo”
Dos compañías, una británica y la otra israelí, anunciaron una decisión final de inversión para explotar uno de los proyectos petroleros más importantes en el Atlántico Sur. La respuesta de Cancillería.

Un anuncio reciente vinculado a la explotación de un yacimiento petrolero offshore que se encuentra al norte de las Islas Malvinas causó todo tipo de reacciones en el arco político. Se trata de Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration Plc, dos empresas sancionadas por la Argentina que presentaron su decisión final de inversión en el proyecto conocido como Sea Lion, motivo por el cual desde la Cancillería emitieron un comunicado en repudio al inicio de estas acciones.
Las compañías estiman que podrían extraer cerca de 819 millones de barriles de petróleo de este lugar, por lo que la firma israelí invertirá U$S 1.170 millones para ejecutar la primera parte del desarrollo. En paralelo, el gobierno de Javier Milei asegura que necesitan la autorización de las autoridades competentes argentinas para llevar a cabo las maniobras sobre la plataforma.

“La República Argentina expresa su más enérgico rechazo a la pretendida ‘Decisión Final de Inversión’ anunciada por las ilegítimas licenciatarias Rockhopper Exploration Plc, de origen británico, y Navitas Petroleum Development and Production Limited, de origen israelí, para el desarrollo del yacimiento ‘Sea Lion’ ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, costa afuera de las Islas Malvinas, sin contar con los permisos de la autoridad competente argentina”, señala el comunicado.
Además, apuntaron que “toda exploración y explotación unilateral de recursos naturales renovables y no renovables en las áreas sujetas a disputa de soberanía resulta contraria a lo dispuesto por la Resolución 2065 (XX) y concordantes de la Asamblea General de las Naciones Unidas y del Comité Especial de Descolonización”. De este modo, se reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.
Incluso remarcaron que “el rechazo argentino se hace extensivo a todos los actos conexos vinculados al avance hacia la fase productiva del proyecto, incluyendo la adopción de pretendidas normativas isleñas, las concesiones de explotación en la plataforma continental argentina, la contratación de proveedores de servicios, y toda otra medida o decisión asociada a las actividades ilegales de exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina próxima a las Islas Malvinas”.
Un proyecto de extracción de petróleo ubicado dentro de la plataforma continental argentina
Desde el Gobierno señalaron que esta es una acción unilateral por parte de los británicos “incompatible con lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas se encuentran sujetas al proceso de negociación”.
Además, apuntan contras las firmas que llevarán adelante la explotación ya que “han sido oportunamente sancionadas“. Y afirmaron: ”Rockhopper Exploration Plc fue declarada clandestina y sus actividades ilegales por medio de la Resolución de la Secretaría de Energía N° 133/2012 y se dispuso su inhabilitación para operar en la República Argentina por un plazo de 20 años. Navitas Petroleum Lp fue pasible de idénticas sanciones mediante la Resolución S.E. N° 240/2022 por desarrollar operaciones hidrocarburíferas en territorio argentino sin la debida autorización de las autoridades competentes".

“El Gobierno argentino reitera que no reconoce competencia ni jurisdicción a ninguna autoridad distinta de la propia para establecer las condiciones que habiliten actividades vinculadas a hidrocarburos en las áreas mencionadas. En consecuencia, quienes intervengan o faciliten dichas actividades quedarán expuestos a la adopción de medidas administrativas, legales y judiciales, incluyendo sanciones, restricciones operativas, inhabilitaciones y acciones en jurisdicciones nacionales e internacionales”, enfatizó la comunicación.
El proyecto Sea Lion, clave para el Reino Unido
La colonización de las Islas Malvinas obedece a fines estratégicos y geopolíticos del Reino Unido, centrados en los abundantes recursos -principalmente yacimientos de hidrocarburos y recursos pesqueros- y en el valor que concede la ubicación en el Atlántico Sur, fundamentalmente por el tráfico marítimo bioceánico y la proyección antártica. En este marco, cobró relevancia la discusión sobre la explotación de los recursos del archipiélago a partir de la inminente puesta en funcionamiento de una plataforma offshore del proyecto Sea Lion de capitales británicos e israelíes, sin autorización, para la extracción de petróleo 220 kilómetros al norte de las mismas.
Desde que se comprobó que las Islas Malvinas contaban con grandes reservas de petróleo, se realizaron diversas campañas de exploración que derivaron, bajo el actual gobierno de ocupación británica, en el acceso de la empresa israelí Navitas Petroleum -en asociación con la empresa británica Rockhopper Exploration- para iniciar la extracción de petróleo en la región.
A partir de 1996, los británicos otorgaron licencias de exploración a pequeñas y medianas compañías, en su mayoría creadas con tales fines. Se realizaron tres campañas, la primera en 1998, la segunda en 2010 y la tercera en 2015. Fue durante la segunda que la compañía Rockhopper encontró petróleo en la formación Sea Lion. En 2021, la compañía le vendió el 65% del proyecto a la empresa israelí, convirtiéndola en el principal operador.
En la actualidad, se estima que Sea Lion contiene 1.700 millones de barriles de crudo, proyectando ingresos que, si fueran fructíferos, oscilarán entre los 1.500 y 3.000 millones de dólares. De ser así, las islas podrían posicionarse como un posible centro mundial de energía alejando las posibilidades del reclamo argentino sobre las mismas.

















