Rafael Grossi defedió ante la Asamblea su candidatura a jefe de la ONU y pidió un papel más “activo y pragmático” del organismo
El diplomático argentino expuso sus planes ante representantes de 193 países en Nueva York. Cuestionó que en la organización “impera el cinismo, la frustración y la tristeza”.
Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica y candidato a la secretaría general de la ONU, defendió un papel más “activo y pragmático” de la organización para afrontar los conflictos ante “el retorno a la guerra a escala global”.
“El sentimiento general es que la guerra está prevaleciendo y que está llegando a Europa, a África e incluso, en cierto sentido, a América. No hay continente que no esté experimentando este retorno”, afirmó el dipomático argentino, quien consideró que este contexto explica por qué muchos se preguntan hoy “dónde está la ONU”.
El diplomático argentino insistió en que la organización no puede quedarse al margen: “No podemos sentarnos a un lado. Tenemos necesidades en materia de desarrollo y derechos humanos, pero ¿cómo pueden sostenerse cuando hay guerra? Necesitamos sacar todavía a miles de millones de personas de la pobreza”.
“Creo que, como comunidad internacional, no hemos perdido la fe en el derecho internacional como principio universal que nos guía a todos. Como secretario general, trabajando con ustedes, podremos reforzar la credibilidad de esta institución, haciéndola más acorde con los desafíos que enfrentamos”, afirmó durante el diálogo interactivo al que se sometió como uno de los candidatos a suceder a António Guterres.
Grossi defendió “un diálogo constante entre el secretario general y el Consejo de Seguridad” y que el contacto debe ser “permanente” porque la ONU debe estar “presente en todas sus formas, con determinación” para abordar problemas “sea la guerra, el cambio climático o las necesidades humanitarias”.
“Espero inspirar a mi equipo para que me sigan, incluso en los campos de batalla. Las palabras amables no son suficientes”, agregó, al tiempo que subrayó que “el secretario general debe ser visible a la hora de abordar los problemas”.
“No estamos para tomar partido por un lado u otro ni para dar lecciones, sino para tender puentes y proteger la Carta de la ONU”, zanjó.
En su visión, la ONU debe actuar guiada por principios, pero con un enfoque práctico: “Los principios deben ser la brújula, pero esta casa no fue creada para emitir mensajes desde una torre de marfil, sino para resolver problemas sobre el terreno”.
Esa aproximación implica, según Grossi, reforzar el diálogo incluso en los contextos más difíciles, lo que significa “hablar cuando hay que hablar, comprometerse, especialmente cuando estamos en guerra unos con otros”, sostuvo.

Grossi se refirió brevemente a la cuestión palestina, sobre la que dijo que buscaría “trabajar con todas las partes para mejorar la situación y llevarla al lugar donde todos queremos que esté”.
“En los lugares de conflicto, debemos asegurarnos de que la acción no esté impedida, pero también de tomar todas las precauciones para no añadir más problemas. Tenemos que ser autocríticos”, afirmó.
Asimismo, el candidato defendió su “experiencia práctica” al frente del OIEA, que dirige desde 2019, desde donde ha “verificado y supervisado escenarios sensibles”, como Irán y Ucrania.

Este martes también intervino en la jornada la candidata chilena Michelle Bachelet, quien reivindicó su apuesta por el diálogo, el multilateralismo y una organización renovada.
El miércoles será el turno de la actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Rebeca Grynspan, y del expresidente de Senegal, Macky Sall.
Está previsto que a fines de julio, tras los diálogos, los 15 miembros del Consejo de Seguridad debatan a puerta cerrada sobre los candidatos y que hacia finales de año la Asamblea General formalice el nombramiento. La decisión suele concretarse entre agosto y octubre.













