
Luego de liderar la vigilia oficial en la Casa Histórica de la Independencia en Tucumán rodeado por el bloque de gobernadores aliados y parte del Gabinete, Javier Milei regresó a la Ciudad de Buenos Aires. Desde las 10:30 de la mañana, el presidente encabezó el Tedeum del 9 de Julio en la Catedral Metropolitana y la jornada institucional buscó reeditar una postal similar a la de la última celebración patria del 25 de Mayo con la tradicional caminata a pie del primer mandatario hacia el templo principal.
La ceremonia religiosa se llevó a cabo bajo la conducción del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva. Las expectativas estuvieron puestas en el contenido de su homilía, donde el prelado se manifestó con dureza contra la polarización política del país y reclamó una atención prioritaria para las franjas sociales más vulnerables, haciendo especial hincapié en la realidad de la clase pasiva y los ciudadanos con discapacidades.
De hecho, en este 9 de julio, García Cuerva cuestionó “las cuevas de corrupción”, donde, dijo que “los pobres son cada vez más pobres y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”, y remarcó que “esto no es cuestión de ser de tal o cual partido político o gobierno de turno; es cuestión de ser o no, honesto y transparente”.
Cabe recordar que en mayo, García Cuerva apuntó de forma directa contra los discursos violentos en plataformas digitales y el “terrorismo de las redes” comandado por los haters. Pese a los roces recientes, los canales de comunicación entre el Gobierno y la cúpula eclesiástica ingresaron en una fase de sostenida recomposición. En el Gobierno priorizan mantener activos estos puentes institucionales de cara a lo que resta del año, en medio del despliegue diplomático y logístico que busca allanar el terreno para concretar la esperada e histórica visita del Papa León XIV al suelo argentino.











