Cómo hacer locro para el 25 de Mayo: la receta tradicional, rendidora y bien argentina
El locro criollo es el plato típico por excelencia de las fechas patrias en Argentina. Esta receta tradicional, rendidora y llena de sabor es ideal para celebrar el 25 de Mayo en familia, con una preparación clásica que combina maíz, porotos, carnes y verduras, y que refleja la identidad de la gastronomía nacional.

El 25 de Mayo es una de las fechas más importantes del calendario argentino y, como cada año, la mesa patria tiene un protagonista indiscutido: el locro criollo. Este plato caliente, contundente y cargado de historia es ideal para compartir en familia o con amigos durante los días frescos de otoño.
El locro es una de las preparaciones más representativas de la gastronomía argentina. Se elabora a base de maíz blanco, porotos, carnes y verduras, aunque sus ingredientes pueden variar según la región. Su origen combina influencias de los pueblos originarios, la cocina colonial y aportes de distintas tradiciones culinarias, lo que lo convierte en un símbolo de identidad nacional.

Receta de locro argentino para el 25 de Mayo
Existen muchas versiones de locro, pero esta es una preparación tradicional, rendidora y pensada para grandes cantidades.
Ingredientes para preparar un locro criollo
- 250 g de panceta ahumada en tiras
- 150 g de cuerito de cerdo
- 3 patitas de cerdo cortadas
- 3 chorizos de cerdo desmenuzados
- 3 chorizos colorados en rodajas
- 1 kg de pechito de cerdo en cubos
- 1,5 kg de carne de falda en cubos
- 700 g de maíz blanco (remojado desde la noche anterior)
- 150 g de porotos (remojados previamente)
- 150 g de porotos (remojados previamente)
- 7 puerros (solo la parte blanca)
- 1,5 kg de zapallo en cubos
- 5 litros de caldo de verduras
- Pimentón dulce, comino, sal y pimienta a gusto
Paso a paso: cómo cocinar un buen locro
- En una olla grande, calentar un poco de aceite y dorar las carnes a fuego medio. Primero la panceta, luego agregar la falda, el pechito de cerdo, las patitas, el cuerito y los chorizos. Cocinar hasta que tomen color y liberen su grasa.
- Agregar agua o caldo hasta cubrir y cocinar a fuego bajo durante unos minutos para integrar los sabores. Luego, colar parte del líquido y reservar.
- En la misma olla, rehogar el puerro hasta que esté transparente. Incorporar el maíz blanco y los porotos previamente remojados y mezclar bien.
- Agregar el caldo reservado y cocinar a fuego suave durante aproximadamente una hora, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue.
- Incorporar el zapallo en cubos, que aportará textura cremosa al locro, y continuar la cocción durante al menos otra hora, hasta que los granos estén bien tiernos y la preparación espese.
- Incorporar el zapallo en cubos, que aportará textura cremosa al locro, y continuar la cocción durante al menos otra hora, hasta que los granos estén bien tiernos y la preparación espese.
La salsa que no puede faltar: grasita colorada
Para darle el toque final, se prepara una salsa típica que acompaña al locro. En una sartén, rehogar cebolla de verdeo en aceite. Agregar pimentón dulce y un toque de ají picante. Retirar del fuego y sumar un poco de agua fría para lograr una salsa aceitada y bien condimentada.
Esta preparación se sirve por encima del locro al momento de comer, aportando sabor, color y un toque picante característico.
Un clásico del 25 de Mayo
El locro no es solo una receta, sino una tradición que se comparte en fechas patrias como el 25 de Mayo, el 9 de Julio o el Día del Trabajador. Es un plato que reúne historia, identidad y mesa compartida, ideal para celebrar lo argentino en su forma más auténtica.
La historia del locro argentino
El locro es un plato de origen ancestral que se remonta a los pueblos originarios de la región andina, mucho antes de la llegada de los españoles. Se preparaba principalmente con maíz, zapallo y porotos, ingredientes típicos de la zona, y constituía una comida nutritiva y de cocción lenta, pensada para aportar energía en contextos de trabajo comunitario y vida rural.
Con la llegada de la colonización española, la receta fue incorporando nuevos ingredientes como carnes de cerdo, embutidos y condimentos. Este proceso de mestizaje culinario dio lugar a una versión más rica y compleja del locro, que combinó tradiciones indígenas con aportes europeos, consolidándose como un plato representativo de la cocina criolla.
Con el paso del tiempo, el locro se convirtió en un símbolo de la gastronomía argentina, especialmente asociado a las fechas patrias como el 25 de Mayo y el 9 de Julio. Su preparación en grandes ollas y su carácter compartido lo transformaron en un plato de encuentro, identidad y celebración colectiva en todo el país.

















